Por HERMANN
TERTSCH / JOSÉ M. MARTI FONT
Enviados
Especiales a Berlín Este
El
País Lunes, 19.03.90
UNA NUEVA EUROPA
Los alemanes orientales han escogido la forma más viable de
acceder al bienestar de la vecina RFA
En las dos Alemanias todo el mundo sabe que la población ha
votado menos a Lothar de Maiziere, líder de la Unión Cristiana Democrática de
la República Democrática Alemana, que al canciller de la República Federal de
Alemania, Helmut Kohl. Y más que a este, a la forma que les resulta más viable
de acceder al bienestar de la RFA. Tras 40 años de régimen comunista, la
población, educada en el tutelaje, busca la tutela de algún poder fuerte, y
éste está sin duda en Bonn, auguraba hace pocos días la periodista de Die Zeit Helga
Hirsch.
"Usted debe ser comunista". La joven de Leipzig,
castigaba al periodista con su peor calificativo porque éste intentaba
explicarle que no podía votar por el canciller Kohl, porque éste no se
encontraba en las listas electorales. "Claro que voy a votar por el
canciller", sentenciaba. Pese a los escándalos, pese a las encuestas que
proclamaban el triunfo inevitable de la socialdemocracia, la derecha, que no
existe políticamente más que en la vecina RFA, se ha hecho con el poder. Lothar
de Maiziere, un oscuro historiador que accedió a la presidencia del partido
porque era el único no contaminado por el antiguo régimen, será con práctica
seguridad el próximo primer ministro. Durante 40 años la Unión Cristiana
Democrática (CDU) de la RDA formó parte del llamado bloque junto con
los liberales del LDPD, el Partido Nacional Democrático (NDPD) y el Partido
Campesino (DBD), cada uno de los cuales tenía asignados 52 escaños.
Tras la liquidación física, el encarcelamiento o la
emigración de sus líderes en 1946, la CDU, igual que los otros títeres no
presentaron la más mínima batalla al régimen comunista. Sus funcionarios
sobrevivían con medianos privilegios a cambio de su sumisión al partido
comunista. Tan sólo a mediados del último verano, con motivo del sínodo de la
Iglesia protestante en Eisenach, algunos de sus políticos esbozaron sus
primeras críticas. Cuando, tras la caída del muro y el derrumbe estrepitoso del
viejo régimen, la CDU convocó un congreso de emergencia en el teatro Kosmos de
Berlín nadie quería hacerse cargo del partido. De Maiziere, un descendiente de
hugonotes, cuyo hermano es un general del Ejército de la RFA, aceptó
finalmente encabezar la reforma. En Bonn, para entonces, las fuerzas del
canciller Kohl desconfiaban totalmente de sus homónimos en la RDA. Durante
largo tiempo en la sede de la democracia cristiana en la capital federal
dudaron por quién apostar en las elecciones.
Despertar Democrático (DA) se perfiló rápidamente como el
mejor caballo. Tenía el pedigrí democrático de haber sido uno de los grupos
involucrados en la revolución que acabó con el viejo régimen. Contaba con dos
líderes, el pastor Rainer Eppelmann y el abogado Wolfgang Schnur, y el primero se
había apuntado al plan de reunificación del canciller Kohl.
Por su parte, la Unión Social Cristiana (CSU), los socios
bávaros de la democracia cristiana, decidieron por su cuenta y riesgo abrir el
camino en las vecinas regiones de Sajonia y Turingia, donde la presencia de
Múnich siempre se ha notado. Theo Waigel, el ministro de Hacienda y presidente
de la CSU dio rápidamente el espaldarazo a la Unión Social Alemana (DSU), cuyo
principal líder es un turbio pastor, cuyo pasado le traiciona llamado Hans
Wilhelm Ebeling.
Cuando las encuestas ya daban un amplio margen de ventaja a
los socialdemócratas, cuyos hermanos occidentales no habían dudado un solo
instante en mostrarles su apoyo, el canciller seguía dudando y exigía a la CDU
oriental que abandonara el Gobierno presidido por Modrow si quería su apoyo.
Martin Kirchner, un joven pastor protestante, ahora también
acusado de hacer confidencias a la Stasi sobre los grupos opositores que se
amparaban en el paraguas eclesial, convocó una conferencia de Prensa y anunció
la salida de la CDU del Gobierno de coalición. De Maiziere, sintiendo la catástrofe
y resistiendo el empuje desbocado de Kohl, lo desmintió una hora después.
En Bonn, finalmente, cuando las elecciones casi se caían
encima, el canciller apareció en público presentando la coalición Alianza por
Alemania, compuesta por la CDU, DA y DSU y con el abogado Wolfgang Schnur como
el líder dispuesto a ocupar el puesto de primer ministro.
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