Por HERMANN TERTSCH
El País, Riga,
18.02.91
Los bálticos se consideran en lucha contra un sistema que ha
hecho más daño a sus pueblos que las campañas de los caballeros teutónicos en
la Edad Media, las guerras polaco-suecas en el siglo XVI e incluso el zarismo,
que conquistó su "ventana al Báltico" con Pedro el Grande en el siglo
XVIII. "Pese al horror y los muertos que hubo [en el asalto militar al
Ministerio del Interior en Riga el 20 de enero], me alegra ver lo que pasa en
Letonia", dice Nora Veignere, de 19 años. "Me demuestra que los
letones no somos meras flores de invernadero". "Estos días del
renacimiento nacional en las barricadas contra las fuerzas soviéticas serán los
más felices de mi vida si todo sale bien", les dijo la actriz Dina Balode
a sus amigos. Éstos le contestaron que "serán los días más felices,
incluso si esto termina mal".
En el censo de 1935 era letón el 75% de los habitantes de la
república. Hoy son apenas el 52% y no llegan a un millón y medio. En Estonia,
la mayoría vernácula ha visto también la caída vertiginosa de su porcentaje en
el censo en estas décadas, a causa de la sovietización migratoria.
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