Por HERMANN TERTSCH / PIOTR ADAMSKI
El País, Varsovia,
11.12.90
Horas después de conocerse la victoria de Lech Walesa en las
elecciones presidenciales de Polonia, la Fiscalía General del Estado en Varsovia
transmitió ayer a todos los puestos fronterizos polacos la orden de impedir la
salida del país al candidato derrotado, Stanislaw Tyminski. Éste desapareció
ayer después de hacer en Varsovia confusas declaraciones sobre la posibilidad
de impugnar las elecciones, crear un partido político y luchar contra el
Gobierno que habrá de nombrar Walesa hasta las próximas elecciones legislativas
en primavera.
La orden de impedir salir de Polonia a Tymisnki se debe,
según las primeras noticias, a una demanda por difamación presentada por los
representantes del primer ministro Tadeusz Mazowiecki. Este había sido acusado
por Tyminski antes de la primera ronda de las elecciones de
"traicionar" a Polonia al vender a bajo precio la industria del país
al capital extranjero. La oficina electoral de Tyminski no abrió ayer sus
puertas y el frustrado candidato que prometía bienestar inmediato y un estilo
de liderazgo milagroso al estilo del de los jefes de las tribus de la selva del
Perú desapareció sin dejar rastro.
Datos oficiales
Los resultados oficiales de la elecciones del domingo fueron
hechos públicos ayer por la junta electoral central y confirman la rotunda
victoria de Walesa con el 74,25% de los votos sobre Tyminski que logró el
25,75%. El líder de Solidaridad y Premio Nobel de la Paz, ya nuevo jefe de
Estado electo, cosechó 10.622.000 votos. Ayer declaró que desea tener una
oficina presidencial en Varsovia y otra en Gdansk. "Adoro Gdansk por lo
que desearía compartir mi tiempo entre esta ciudad y Varsovia". Tyminski,
un empresario polaco-peruano-canadiense, hasta hace cuatro semanas totalmente
desconocido en Polonia, recibió el voto de 3.683.000 polacos.
Tyminski acusó durante la campaña a Mazowiecki primero y a
Walesa después, de engañar y traicionar al pueblo polaco, siempre aludiendo a
supuestos documentos en su poder que nunca hizo públicos. Hasta la última
jornada de la campaña, el pasado viernes, Tyminski aseguró tener en "su
maletín negro" material gravemente comprometedor contra Walesa.
Este ya advirtió a su inesperado rival en esta segunda
vuelta que no le permitiría salir de Polonia sin haber respondido plenamente
de sus acusaciones que una vez sugerían complicidad de Walesa con la policía
política comunista y otra extrañas operaciones ¡legales de Mazowiecki con
empresarios occidentales.
El maletín de Tyminski se convirtió en el símbolo de la
lucha electoral ante la segunda ronda pero no llegó a ser abierto por el oscuro
contendiente. Éste se limitó al final de la campaña a señalar que la gran prueba
de la supuesta tentación totalitaria y golpista de Walesa estaba en una
entrevista concedida por el ahora ya presidente a la revista norteamericana Newsweek que no aportaba novedad alguna.
Las relaciones a la elección de Walesa como primer jefe del
Estado electo de Polonia se caracterizan en general por el alivio que supone
para toda la clase política haberse librado de momento de la amenaza de un
Tyminski victorioso que a todas luces suponía un peligro para la naciente
democracia.
El historiador Adam Michnik, director del diario Gaceta
Wyborcza, cercano a Mazowiecki y uno de los más duros críticos de Walesa en los
últimos meses, dijo ayer que "el triunfador merece lealtad y respeto" y
ofreció "una crítica honesta, siempre en la defensa de la soberanía
del Estado, orden democrático, parlamentarismo, la economía de mercado, el
respeto a las libertades cívicas y la tolerancia". Michnik había llegado a
acusar a Walesa de albergar tentaciones totalitarias y antiparlamentaristas.
"No exigiremos", señalaba ayer Adam Michnik, la
realización de aquellas promesas electorales (de Walesa) que desde un principio
consideramos populistas y no realistas".
Nuevo Gobierno
Michnik, como otros representantes del entorno político de
Mazowiecki manifestó que las intenciones de Walesa deberán juzgarse a partir de
la fórmula que proponga para la creación del nuevo Gobierno, de la composición
del mismo que siempre debería integrar a la tendencia que le fue crítica y de
la continuación o no del programa de reformas radicales económicas conocidas
por el nombre del ministro de Hacienda como el "plan Balcerowicz".
Según informaciones que circulaban ayer por Varsovia, el
artífice de la reforma económica polaca, Leszek Balcerowicz estará presente en
el próximo gabinete. Esto confirmaría las previsiones de los sectores críticos
con Walesa en Solidaridad que calificaron los gravísimos ataques del líder
sindical contra la política económica del gobierno Mazowiecki de mero
instrumento electoral para satisfacer sus ambiciones personales, a sabiendas de
que no hay otra política económica viable a la actual situación del país.
Walesa deberá hacer todo lo posible por eliminar la
xenofobia y los anhelos de un gobierno autoritario y un populismo.
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