Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Zadar
El País Martes,
26.11.91
LA GUERRA DE LOS BALCANES
La ONU ha fracasado en su intento de imponer un alto el
fuego en Croacia, al igual que ocurrió con las 13 treguas auspiciadas por la
CE. El efecto del acuerdo firmado el sábado en Ginebra por el presidente
croata, Franjo Tudjman, por un lado, y el presidente serbio, Slobodan
Milosevic, y el ministro de Defensa federal, Veljko Kadijevic, por otro, fue una
intensificación de la ofensiva del Ejército en Eslavonia oriental y el
reagrupamiento en torno a Zadar, en Dalmacia.
"Preparad todos las armas, estad listos para la acción inmediata". El llamamiento de alarma se repetía ayer sin cesar en toda
Croacia a través de la radio, horas después de que el presidente Tudjman
advirtiera en una alocución televisada llena de dramatismo de que Serbia y el
Ejército preparaban una ofensiva a gran escala en todos los frentes. El ejército
avanza -tras aplastar la última resistencia croata en Ernestinovo, Laslovo y
Antunovac- sobre Osijek, capital de Eslavonia, que bombardea sin cesar desde
hace seis días. Y hacia Zadar, ciudad adriática que se encuentra sin luz y con
apenas agua corriente. Se espera una ofensiva serbia contra la carretera de
Pag, la única vía de comunicación de Zadar con el resto de Croacia. Dubrovnik
sigue bloqueada, sin luz, ni agua, por 56º día consecutivo.
[Un portavoz del
Ministerio de Exteriores galo dijo ayer que "Francia cree que el Consejo
de Seguridad de la ONU debe reunirse urgentemente para decidir el despliegue
de cascos azules en Yugoslavia lo antes posible", informa
Reuter. Francia es uno de los cinco miembros permanentes del consejo.]
Víctimas civiles
Osijek, bombardeada sin cesar desde hace siete días, estaba
ayer a punto de quedar cercada al tomar el ejército posiciones cercanas a
Djakovo y la carretera vital para su abastecimiento. Cuatro civiles murieron al
alcanzarles un cohete del Ejército cuando se dirigían hacia un refugio.
Zadar se prepara para un largo asedio que "posiblemente
acabe como Vukovar", según el director de la radio croata, Drago Culina,
que ha instalado la emisora en un búnker subterráneo.
[El alcalde de Vukovar, el serbio Slavko Dokmanovic, aseguró
ayer que, durante el cerco de tres meses que concluyó con la rendición croata,
murieron unas 5.000 personas, de las 50.000 que la habitaban antes de la
guerra, informa Efe.]
A otro céntrico búnker de Zadar, en el que se ha
instalado la redacción del diario Slobodna Dalmacia, llegaban ayer
noticias sobre nuevos incendios de pueblos croatas en el interior, abandonados
por sus habitantes.
"Ayer encontramos varios coches en los que intentaron
huir de Slivnica algunos habitantes. Un tanque les había cortado el paso y
fueron ametrallados. Los chetniks (guerrilla radical serbia) se
llevaron a los heridos y los cadáveres de adultos y dejaron sentado en un coche
a un niño muerto. Quieren aterrorizarnos, destrozarnos", dice Dragorka,
una redactora, entre las literas instaladas junto a las máquinas de escribir y
los teléfonos que todavía funcionan.
El pasado domingo se celebró en Zadar el funeral por las 35
personas, en su mayoría ancianos de la aldea de Skabrnje, cuyos cadáveres había
depositado un camión del ejército federal en tierra de nadie, en el frente, después de que la guerrilla serbia apoyada por tanques, entrara en el pueblo.
La gente que decidió quedarse en Zadar a la espera del
inevitable asedio ya no se irrita cuando habla de estas muertes. Todos parecen
cansados. Srecko Sestan es actor y director de teatro y hace un gesto de asco y
vómito mirando al fusil que lleva: "Me gusta el teatro, hace dos años
participé en el festival de Barcelona y hoy mírame. Odio las armas".
Especial dolor despierta en todos lo que llaman
"pasividad de Europa". La equidistancia oficial de la mayoría de los
países hacia las dos partes enfrentadas resulta aquí incomprensible. El embargo
militar a ambos lados, mientras Serbia cuenta con todas las armas del Ejército
federal -el quinto en potencia de Europa-, y Croacia está prácticamente
desarmada, se antoja a todos una cínica condena a los croatas a morir o
someterse al dictado de Milosevic.
"El ejército está destruyéndolo todo. No se qué más se
puede decir a nuestros Gobiernos para que aprecien con quién se las ven cuando
hablan con Milosevic y los generales", coincidían ayer dos monitores de la
misión comunitaria, uno italiano y otro holandés, que organizan negociaciones
locales sobre el terreno para un intercambio de prisioneros o breves ceses de
fuego para evacuar heridos y muertos.
[La Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, que agrupa
a 25 países europeos, suspendió ayer el estatuto de invitado especial que se
había otorgado a Yugoslavia en junio de 1989. "Apenas se puede decir que
exista" el Parlamento federal yugoslavo, dijo el presidente de la
Asamblea, el holandés Anders Bjoerk, informa France Presse. También ayer, las
fuerzas croatas y el Ejército federal intercambiaron en Zagreb una treintena de
prisioneros, entre ellos un hombre de negocios canadiense de origen croata
detenido por traficar con armas y un general.]
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