Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Zagreb
El País Sábado,
11.01.92
El presidente de Bosnia-Herzegovina, el líder de la mayoría
musulmana Alia Izetbegovic, anunció ayer que combatirá, "aunque sea
durante años", contra los intentos de los nacionalistas serbios de
anexionar la mayor parte del territorio de esta república a Serbia. "No lo
vamos a permitir", declaró a su regreso a Sarajevo. Izetbegovic asistía en
Bruselas a la Conferencia de Paz sobre Yugoslavia, cuando la asamblea de
serbios de su república proclamó el jueves la república serbia de
Bosnia-Herzegovina. Una guerra en esta zona, que nadie descarta, sería aún más
sangrienta que todo lo acontecido hasta ahora en Croacia.
Por otra parte, nuevos síntomas de los enfrentamientos
internos en el frente serbio hicieron aumentar las dudas sobre las
posibilidades de garantizar la seguridad de los cascos azules en las
regiones en crisis, debido al firme rechazo al plan de paz por los sectores más
radicales.
El martes llegarán a Viena los 50 observadores militares de
la ONU, cuyo envío fue decidido por el Consejo de Seguridad el pasado
miércoles. Un día después, se formarán dos grupos de 25 que se desplegarán uno
tras las líneas croatas y otro tras las serbio-federales.
Estos primeros cascos azules, procedentes de Chipre,
los altos del Golán y Líbano son militares expertos en comunicación e
inspección. Están encargados de resolver problemas locales, incidentes y
malentendidos entre los enemigos e impedir que se ponga en peligro el alto el
fuego. Si éste se mantiene como en los ocho días pasados, los observadores
serán sólo una avanzadilla de los 10.000 cascos azules que,
según el acuerdo de Sarajevo, serían desplegados en las áreas conflictivas, que
las fuerzas contendientes han de abandonar.
La rebelión nacionalista serbia que comenzó hace 18 meses en
Croacia y condujo a la guerra, se ha extendido ya a Bosnia-Herzegovina y no
obedece a su inspirador, el presidente serbio Slobodan Milosevic. Ya se han
producido los primeros incidentes armados en esta zona. En la noche del jueves,
horas después de la proclamación de la república serbia de Bosnia-Herzegovina,
unidades del ejército dispararon contra un tren en las cercanías de Mostar.
Hirieron a dos pasajeros y justificaron el acto como respuesta a "una
agresión armada".
Reconocimiento internacional
Bosnia-Herzegovina cuenta con un 50% de población musulmana,
el 30% serbia y el 19% croata y por acuerdo de la mayoría parlamentaria
croata-musulmana decidió solicitar a Bruselas el reconocimiento internacional,
junto a Eslovenia, Croacia y Macedonia. La minoría serbia declaró que jamás
aceptaría esto.
Otra muestra de la división serbia fue el llamamiento de
Milosevic a derribar a Milan Babic, su antiguo protegido y líder serbio de la
autoproclamada "región serbia de Krajina". La respuesta de éste fue
inmediata. El Partido Democrático Serbio de Babic acusó a Milosevic de
"dividir al pueblo serbio en nombre de las inseguras garantías ofrecidas
por Cyrus Vance", el enviado especial de las Naciones Unidas.
Mientras, la Comunidad Europea anunció ayer en Zagreb la
reanudación de la labor de sus observadores, interrumpida tras el derribo de un
helicóptero con cinco monitores comunitarios a bordo, por un caza del ejército
serbio-federal.
El ministerio de Defensa anunció ayer el procesamiento de
cinco oficiales de la Fuerza Aérea por el derribo del helicóptero de la CE.
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