Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Zagreb
El País Lunes,
13.01.92
El despliegue de los cascos azules en las regiones de
conflicto en la guerra en Croacia afronta serias dificultades tras reiterar los
líderes de la región de Krajina que no se desarmarán ni permitirán bajo ningún
concepto la llegada de las tropas internacionales y anunciar el Gobierno croata
que la presencia de las fuerzas de la ONU no deberá exceder de los 12 meses.
El presidente de la autoproclamada República de Krajina,
Milan Babic, respondió con dureza a una carta del presidente serbio, Slobodan
Milosevic, en el que éste le atacó por oponerse al despliegue de los cascos
azules y le acusó de subordinar los intereses del pueblo serbio a su ambición
personal. Babic devuelve esta acusación a Milosevic y señala que los ciudadanos
de Krajina "no están dispuestos a desarmarse y esperar un incierto futuro
en manos de otras fuerzas". Según Babic, la limitación temporal de la
presencia de las fuerzas de la ONU en los acuerdos implica que Zagreb podría
vetar su permanencia, dejando así a Krajina indefensa.
Babic reiteró que sólo aceptará fuerzas internacionales en
las actuales líneas del frente. Otro líder serbio, éste de la autoproclamada
región de Bosanska Krajina, en Bosnia-Herzegovina, Vojo Kupresanin, reivindicó
otros territorios de Croacia, ni siquiera aún bajo control serbio-federal, por
lo que descartaba implícitamente el fin de las hostilidades.
En Belgrado, el régimen de Milosevic prosiguió con sus
intentos de obligar a Babic a aceptar el despliegue internacional. La carta
abierta de Babic a Milosevic fue sólo parcialmente hecha pública, y el nuevo
ministro de Defensa, Blagoie Adzic, hizo sus primeras declaraciones a favor del
proceso de paz en los términos acordados con la dirección croata y bajo la
mediación del enviado de la ONU, Cyrus Vance, por su antecesor, Veljko
Kadijevic.
Mientras, en Macedonia, y pese a la intervención policial en
algunos colegios electorales, el 75% de la mayoría albanesa de la región
occidental de la República se pronunció en referéndum a favor de su autonomía.
El Gobierno de Skopje calificó de ilegal este referéndum, que considera como un
intento de lanzar un proceso secesionista para una posterior integración de
esta región en Albania.
Nueve días de paz
Ayer se mantenía en términos generales el alto el fuego
iniciado hace ya nueve días, y mandos de las fuerzas armadas croatas y
serbio-federales llegaron, en la ciudad húngara de Pecs, a un acuerdo para reforzar
sus contactos regulares y establecer misiones en las capitales enemigas para
aclarar incidentes y reducir los peligros de malentendidos entre sus fuerzas.
No obstante, estos pasos favorables a la distensión
contrastaban ayer con la cada vez más clara evidencia de que será difícil, si
no imposible, convencer a las fuerzas serbio-federales en Croacia de la
necesidad de aceptar el plan de paz de Sarajevo, una de cuyas condiciones es el
desarme, retirada o disolución de todas las fuerzas armadas en estas áreas.
El asesor presidencial croata Mario Nobilo subrayó en Zagreb
que Croacia acepta la presencia de las tropas de la ONU "para un período
de entre seis meses y un año". El Gobierno de Croacia intenta reducir los
temores de muchos croatas que consideran que las tropas internacionales pueden
perpetuarse en estas regiones y sancionar así la pérdida de control croata
sobre cerca de un tercio de su territorio.
Según Nobilo, el propio presidente de la conferencia de paz,
lord Carrington, manifestó en Bruselas que "va en contra de los intereses
de la CE que las tropas de la ONU permanezcan allí más tiempo". El
ministro sin cartera croata, Zivko Juzbesic, descartó toda posibilidad de un
referéndum sobre el futuro de estos territorios y subrayó que la convivencia en
los mismos deberá basarse en el entendimiento y la renuncia a todo revanchismo,
pero bajo el orden constitucional croata.
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