Por HERMANN TERTSCH
El País Jueves,
20.02.92
La privatización industrial pasa en Rumanía forzosamente por
la inversión extranjera, dada la falta de capital ahorrado. El sistema de los
bonos de propiedad a distribuir entre los trabajadores, gratuitos en un 30% y
opcional el resto a precio según tasación, no parece tener especial repercusión
entre las plantillas, por el miedo al futuro de la empresa y por la falta de
ahorros.
Las primeras inversiones extranjeras, no ya de pequeños
inversores en busca de la especulación, sino de grandes productores, ya se han
producido con firmas como Coca Cola, Italstrade, Stefanel, Castrol, Alcatel y
próximamente Telefónica, que establecerá el sistema telefónico celular móvil en
el país.
Sin embargo, las convulsiones sociales y la inestabilidad
política que han marcado los dos años pos-Ceausescu de Rumanía han disuadido a
muchas compañías de entrar en este país, pese a una ley mucho más favorable
para el inversor extranjero que otras de la región.
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