Por HERMANN TERTSCH
El País, Viena,
19.11.91
Las Fuerzas Armadas croatas no sólo han perdido Vukovar,
ciudad de importancia estratégica cuya caída en manos de las fuerzas serbias y
federales hace peligrar las posiciones croatas en Vinkovci y Osijek y todo el
esfuerzo militar croata en la región de Eslavonia. Lejos de Eslavonia, y sin
publicidad alguna en los medios croatas ni serbios, se derrumbaron hace dos
días las últimas defensas croatas en Slunj, una pequeña ciudad cercana al
parque natural de Plitvice. Nadie tiene aún noticia de la suerte de sus
defensores ni de los miles de civiles que han aguantado un asedio de casi dos
meses. Hoy partirá de Zagreb un convoy de observadores de la Comunidad Europea con
intención de llegar a Slunj e impedir represalias contra los civiles. Como en
el caso de Vukovar, el acceso de los observadores comunitarios para
inspeccionar Slunj y las aldeas aledañas dependerá una vez más del arbitrio del
Ejército federal. La caída de Vukovar y Slunj, la cada vez más difícil
situación de Osijek y Vinkovci y la lenta imposición de la lógica del más
fuerte en la guerra en Croacia es en el terreno político un grave revés para
todas las fuerzas partidarias de la solución negociada y de la apuesta
europeísta en Croacia.
"Cortejar a Europa"
Amargados por la derrota, numerosos miembros de la Guardia
Nacional se unen en los últimos días al grupo, nacionalista radical HOS, que
aboga por la primacía de la lucha armada contra Serbia frente a la negociación
diplomática.
Según dicen, la política de "cortejar a Europa en busca de
simpatías" no ha cosechado ayuda alguna y poco más de algún apoyo verbal
en contra de los agresores, mientras ha ignorado la lógica militar y dado mano
libre a Serbia y al Ejército para proseguir y reafirmar sus conquistas.
El presidente croata, Franjo Tudjman, artífice de esta
política, pierde apoyo día a día, mientras lo ganan aquellos que como la
organización HOS, el comandante defensor de Vukovar, Mile Dedakovic, o el comandante
de Osijek, Bronimir Glavas, mantienen que "andar a la caza de piropos en
foros europeos cuando le bombardean a uno la casa y le matan la familia no es
sólo imprudencia, sino negligencia criminal" como decía un guardia
nacional croata en el frente de Zadar.
Las cifras de muertos y desaparecidos que emerjan en los
próximos días de las siempre incompletas inspecciones comunitarias entre los
cascotes calcinados que quedan en lo que fueron las ciudades de Vukovar, Borovo
Naselje y Slunj serán una nueva carga de profundidad contra el diálogo.
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