Por HERMANN TERTSCH
El País, Sofía,
09.02.92
El presidente de Bulgaria, Yeliu Yelev, rechaza toda
posibilidad de una restauración monárquica en su país y sostiene que el difunto
rey Borís, padre de Simeón, que reside en España, fue un criminal de guerra y
comprometió definitivamente a la dinastía. En una entrevista con EL PAÍS en su
despacho de Sofía, el recién elegido jefe de Estado formuló el más violento
ataque contra el rey Simeón, a quien muchos ven como el monarca en el exilio
con mayores posibilidades de recuperar el trono perdido con la implantación de
un régimen comunista tras la II Guerra Mundial.
"Las pretensiones de Simeón son las de un pequeño
comerciante que se imagina que puede llegar aquí a restaurar una dinastía
comprometida y que ha sido responsable de tres catástrofes nacionales para el
pueblo búlgaro. Su padre impuso un régimen dictatorial desde 1936; en su
esencia, un régimen monarco-fascista". Según Yelev, Borís "también fue
culpable de la muerte de 11.400 judíos en Macedonia y Tracia, ocupadas entonces
por tropas búlgaras. La dinastía está vinculada a los dos asesinatos más
terribles de la historia búlgara: el del primer ministro Stambulov en 1895 y el
de Alexander Stamboliski en 1923".
"Tenemos documentos que prueban en este último caso la
implicación directa en el crimen del padre del zar Simeón. Él unió Bulgaria a
la Alemania hitleriana y es en realidad un criminal de guerra. Con este crédito
moral y político, intentar venir a restaurar aquí su propia dinastía y la
monarquía es una utopía".
Marxista o no
Las declaraciones de Yelev se producen días después de que
Simeón acusara a Yelev de haber conseguido dividir el país y de considerarse
filósofo marxista. "La policía política comunista estaba mejor informada
que el zar Simeón sobre mi persona. Sabían que yo soy antimarxista. Aquí
sabemos mejor quién es marxista y quién no. El presidente de la república rechazó
de plano una consulta popular al respecto, y llegó a decir que "el pueblo
búlgaro ya decidió en 1946".
El presidente Yelev se desmarca claramente de otros líderes
de la Unión de Fuerzas Democráticas (UDF), que hablan con gran respeto e
incluso entusiasmo del rey Simeón, que vive en España desde que tuvo que huir
del país. El presidente del Parlamento, Stefan Savov, se entrevistó con el rey
Simeón en Madrid el pasado 13 de enero, y preside ya una comisión para
localizar los restos mortales del padre del rey. Los restos, enterrados en un
principio en el cementerio de Rila, fueron trasladados después a la residencia
real de Vrana para impedir todo tributo público a la monarquía bajo el régimen
comunista. En 1954 la tumba fue dinamitada, pero, al parecer, alguien logró
salvar al menos un frasco con el corazón del monarca.
Savov, presidente asimismo del Partido Democrático, el más
fuerte en la UDF, manifestó a este periódico que "el rey Simeón es un gran
europeo que está perfectamente informado sobre la situación búlgara, y es un
hombre muy político".
Savov se declaró partidario de un referéndum, pero siempre
según los procedimientos establecidos, que exigen para su convocatoria una
mayoría parlamentaria de dos tercios. "Con el Parlamento actual no es
posible, pero las futuras elecciones pueden crear una correlación de fuerzas
que lo permitan".
En una conversación con EL PAÍS, el primer ministro, Filip
Dimitrov, no quiso comprometerse con una postura a favor o en contra de la
restauración monárquica, pero admitió que "hay discusiones al
respecto".
Sin embargo, sí señaló que hay que dar al pueblo búlgaro la
posibilidad de decidir entre opciones claras. "Me parece bien que se
decida entre comunismo y democracia y que se decida entre monarquía y
república, pero sería necio querer optar entre comunismo y monarquía o entre
crisis económica y monarquía. Éstas no son opciones reales".
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