El País, Bonn, 26.06.85
El Gobierno socialdemócrata del Estado del Sarre ha abolido
el derecho sobre radicales (Radikalenerlass) que, desde hace 13 años, impide
que personas ideológicamente afines al comunismo y a la extrema derecha ocupen
cargos en la Administración pública. El Gobierno del Sarre, presidido por el
socialdemócrata Oskar Lafontaine, anunció ayer que el decreto ya no será
válido en su territorio, por lo que la militancia o simpatía con el Partido
Comunista, DKP, o el NPD, de tendencia neonazi, no serán un impedimento para
conseguir un empleo en la Administración.
Según el Gobierno de Lafontaine, que obtuvo la mayoría
absoluta de los votos en las elecciones regionales celebradas el pasado mes de
marzo, el decreto sobre radicales ha dañado gravemente la imagen de la
República Federal de Alemania, ya que da la impresión de restringir la libertad
de conciencia. Por otra parte, señala, las leyes que regulan derechos y
obligaciones de los funcionarios del Estado garantizan suficientemente el
cumplimiento de sus tareas en el marco de la Constitución federal.
La Unión Cristiano-Demócrata (CDU-CSU) reaccionó ayer con
fuertes ataques al Gobierno del Sarre por esta decisión, que abre las puertas
de la Administración pública a decenas de maestros, carteros y otros cuadros de
los servicios públicos que, con las cualificaciones suficientes, y en algunos
casos con grados de antigüedad adquiridos y oposiciones aprobadas, habían sido
rechazados o despedidos por su militancia política.
El Ministerio del Interior señaló que la decisión del
Gobierno del Sarre no modifica la legislación vigente, según la cual aquellos
que por su ideología supongan una amenaza para la Constitución deben ser apartados de los cargos de la Administración.
Los cristianodemócratas lamentaron la decisión, que, según
afirmaron, supone un paso atrás en la tarea por lograr una democracia con disposición
a mantener altas sus defensas.
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