Por HERMANN TERTSCH
El País, Pristina,
22.01.91
La oposición acusa a Serbia de buscar pretextos para una
matanza
El escritor Ibrahim Rugova, presidente de la Liga Democrática
de Kosovo y líder de los casi dos millones de albaneses de esta provincia
yugoslava, considera que las dos únicas opciones aceptables ya para su pueblo
son una república albanesa en una confederación yugoslava o la reunificación
con una Albania democrática. Rugova acusa a la dirección serbia, bajo el
presidente Milosevic, de "provocaciones sistemáticas en busca de un
pretexto para una gran matanza de albaneses en Kosovo".
"El estalinismo bolchevique con elementos nazis que
practica Serbia en Kosovo tiende a nuestra liquidación física como
pueblo", dice el escritor. Estas declaraciones son algunas de las más duras hechas nunca por Rugova, que desde hace años pide moderación a ambas partes
para abrir un proceso de reconciliación, democratización e integración en la
Europa democrática. "Seguimos ofreciendo un diálogo sin condiciones, pero
nos ignoran. Cada vez es más difícil explicar a nuestro pueblo de qué vamos a
hablar con estas fuerzas que se comportan como ocupantes y han implantado
el apartheid en la región". Desde la llegada al poder de
Milosevic, Serbia ha despojado de todo poder a los órganos albaneses; ha
despedido a miles de trabajadores, funcionarios y empleados por criterios
exclusivamente racistas, y ha impuesto una total ocupación policial y militar
de la provincia, que cuenta con un 90% de población albanesa. Se crearon
colegios, instituciones y servicios sólo para serbios. La milicia serbia, con
el pretexto de buscar armas de supuestos terroristas, asalta pueblos enteros en
acciones nocturnas, da palizas, rompe mobiliarios y destruye los alimentos de
los albaneses en esta región azotada por la pobreza.
"Sólo podremos quedarnos en Yugoslavia si nos
constituimos en república con iguales derechos que las demás. La otra opción,
la unificación, sería muy problemática, pero cada vez son más los albaneses
kosovares que la ven como única solución", manifestó en una larga
conversación con EL PAÍS en su domicilio en Pristina.
Rugova advirtió que la Liga Democrática de Kosovo, que él
preside y que aboga por una vía incondicionalmente no violenta y democrática,
está perdiendo terreno ante los partidarios de responder a las continuas
agresiones a que somete la milicia especial serbia a la población albanesa.
"En un año de existencia no podemos ofrecer nada, ni un mínimo diálogo ni
el fin de la represión y los despidos. Nosotros sabemos que, logrando convencer
a la población para que se abstenga de protestas, hemos evitado las matanzas y
más pérdidas de vidas humanas. Pero la gente ya se pregunta que hasta dónde hay
que llegar y para qué seguir. Serbia es cada vez más agresiva y está dispuesta
a liquidarnos físicamente señala Rugova.
Según el escritor, al que muchos califican como el Havel de
Kosovo, "Belgrado ya no lucha por el poder aquí, porque lo tiene. Su odio
ha llegado al más alto grado de alergia nacionalista y buscan nuestra
liquidación. Alientan a la población serbia con una mitología nacionalista y
comunista. Aunque, por supuesto, saben que Kosovo está perdido para
ellos".
Pese a que los serbios representan sólo el 10% de la
población, ocupan todos los puestos de responsabilidad y mando. En julio
pasado, la policía fue purgada de todo albanés. La omnipresente milicia hostiga
diariamente a la población por todos los medios, desde multas de tráfico
impuestas a capricho hasta los arrestos de 60 días por cualquier trivialidad a
que han sido sometidos en los últimos ocho meses miles de albaneses.
La esperanza de la democracia
Rugova sigue siendo contrario a la movilización contra la
represión serbia. "Ellos tienen las armas y quieren utilizarlas. Nosotros
tenemos las manos vacías. Sigo pidiendo calma, aunque no sé cuánto tiempo
seguirán escuchándome. En algún momento habrán de vencer las ideas democráticas
y no violentas, y los albaneses nos recuperaremos con el trabajo para superar
los traumas de la humillación". En este sentido, Rugova comparte con su
amigo Ismail Kadaré -el otro hombre grande de las letras albanesas-
la esperanza de ver a su pueblo vivir en democracia.
"La lucha por la democracia es común a ambos lados de
este muro de Berlín que son las Montañas Malditas", dice en referencia a
la cordillera que separa Kosovo de Albania, y que lleva tal nombre. "El
cambio de fronteras es una cuestión europea. Nosotros preferiríamos superarlas,
pero con esta política serbia cada vez son más los que aquí aspiran a una gran
Albania unificada. También este muro habrá de caer. También nosotros somos una
nación dividida. El 45% de los albaneses vivimos a este lado. Mientras,
dialogamos por encima de las montañas".
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