Por HERMANN TERTSCH
El País, Sarajevo,
28.09.93
Una Asamblea de la Nación Bosniaca Musulmana reunida ayer en
Sarajevo acordó aceptar, a condición de recibir garantías, el acuerdo de paz
que divide Bosnia-Herzegovina en tres Estados étnicos. La asamblea acordó
reivindicar la hegemonía musulmana en la nueva y muy mermada Bosnia, una vez
anexionadas a Serbia y Croacia las otras dos repúblicas emergentes. El
Parlamento bosnio, que se reunirá hoy, seguirá muy probablemente esta
recomendación y exigirá para la firma del acuerdo garantías de no agresión por
parte de los dos vecinos y enemigos, Serbia y Croacia, que ampliarán su fuerza
y extensión con la incuestionable futura anexión de las repúblicas serbia y
croata bosnias.
Estas garantías tendrán que ser otorgadas explícitamente por
organizaciones internacionales. "Necesitamos garantías de que no
volveremos a ser atacados", declaró ayer el ministro de Asuntos Exteriores
bosnio, Haris Silajdzic, que participó en la asamblea, integrada por unas 350
personalidades (intelectuales, militares y líderes religiosos, sociales y
políticos). El presidente de Bosnia-Herzegovina, Alia Izetbegovic, había llamado
a los participantes a hacer la dolorosa elección "entre una paz injusta y
una guerra justa". No quiso hacer recomendación alguna a la asamblea. Hace
unos días, Izetbegovic dijo no poder recomendar este acuerdo. Tampoco se sintió
con fuerzas para recomendar proseguir una guerra que cueste aún más vidas y
sufrimientos y que, según dijo, "pone en peligro la propia supervivencia
biológica de nuestro pueblo".
Hoy, el Parlamento de Bosnia-Herzegovina se reunirá para
tomar la durísima decisión de aprobar, también con condiciones, el acuerdo que
supone la extinción del Estado que representa.
Se esperan voces de parlamentarios contra el acuerdo, en
demanda de más territorio y en favor de proseguir la guerra. Sin embargo, dada
la mayoría en favor en la asamblea musulmana de ayer, en la que se encontraban
algunos de los más críticos a la división étnica de Bosnia, no se espera que
representantes croatas y serbios y los partidos de la oposición leales al
Estado presidido por Alia Izetbegovic ejerzan mayor presión contra el acuerdo
de paz que la mostrada en la asamblea de ayer. Una mayoría de los parlamentarios
que se reunirán hoy en la sala de congresos del semidestruido hotel Holiday Inn
ya estaban ayer en la asamblea musulmana celebrada en este mismo lugar.
La convocatoria de la reunión de la asamblea musulmana
presidida por Izetbegovic despertó críticas entre quienes defienden aún la idea
de una Bosnia democrática, multicultural y pluriétnica, aunque sólo sea en el
pequeño territorio que quedará después de la creación de repúblicas étnicas
homogéneas y ultranacionalistas en los territorios controlados por fuerzas
serbias y croatas. Muchos musulmanes, croatas y serbios de Sarajevo insistían
ayer en que esta asamblea no tiene legitimidad alguna y que su convocatoria era
un intento de condicionar el acuerdo del Parlamento.
Autonomía de Bihac
Las divisiones territoriales han comenzado a aparecer entre
los propios musulmanes de Bosnia. Así, los dirigentes del enclave de Bihac, una
comarca de mayoría musulmana al oeste de Bosnia y rodeado de regiones serbias,
proclamó ayer su autonomía, según Radio Croacia. Los citados líderes enemigos
de Izetbegovic, proclamaron su pertenencia al futuro Estado musulmán, pero
reclamaron su autonomía dentro de la futura república. El presidente
Izetbegovic presentó en su discurso ante la asamblea musulmana una relación de
razones en favor y en contra de firmar el acuerdo. Entre las razones para
seguir luchando ya no incluyó la defensa de una sociedad multicultural y de una
república de ciudadanos frente a los Estados croata y serbio en Bosnia que se
crearán con la mitología nacionalista y la raza como primera razón de Estado.
Las razones para firmar este acuerdo que pone fin al Estado
de Bosnia-Herzegovina son, según Izetbegovic, las siguientes: La guerra
amenaza con la extinción de la nación musulmana en los Balcanes. Occidente no
intervendrá en su favor ni levantará el embargo de armas para permitirles a los
bosnios siquiera la autodefensa. Al romper su alianza con el Ejército bosnio,
las fuerzas croatas han abierto un tercer frente y alimentado así la tesis de
la guerra civil. Las oleadas de refugiados se siguen produciendo y la situación
humanitaria empeora. Llega el invierno y el Estado apenas tiene reservas para
afrontarlo. Además, según aseguró, existen posibilidades de recibir garantías
internacionales para imponer el acuerdo y lograr así cierta protección
internacional para el naciente Estado.
Entre las razones en contra del acuerdo, la primera es que
sella definitivamente la división de Bosnia y que amplias zonas que siempre
tuvieron mayoría musulmana quedarán en manos de las fuerzas serbias. El reparto
territorial concede, además, poca superficie agrícola al Estado bosnio de
mayoría musulmana.
Por otra parte, señaló que la situación de la industria del
armamento y de sus fuerzas armadas ha mejorado y con ellas las posibilidades
del Estado bosnio de defenderse frente a serbios y croatas.
Mientras, los combates y la situación desesperada de las
poblaciones asediadas continúan. 150.000 musulmanes están completamente aislados
del mundo exterior por fuerzas serbias y croatas en las ciudades de Maglaj y
Tesanj, en Bosnia central.
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