El País, Bonn, 27.06.85
Axel Springer, zar de la industria editorial periodística de
la República Federal de Alemania, va a vender cerca de la mitad de su empresa
editora, propietaria del diario sensacionalista Bild Zeitung -el de mayor
difusión de Europa, con una tirada de cinco millones de ejemplares- y de un
sinfín de periódicos y revistas ilustradas y especializadas.
El 49% del capital social de la editorial comenzará a
cotizarse mañana en las Bolsas de Francfort, Berlín, Hamburgo, Dusseldorf y
Múnich. Las acciones nominales, de 50 marcos, saldrán al mercado con una
cotización de 335 marcos. Su propietario ingresará por ellas en torno a los 560
millones de marcos. Tras la venta, Axel Springer seguirá ostentando el 26,1 de
las acciones y el control absoluto, tanto en su gestión empresarial como en la
línea editorial de las publicaciones. Desde 1983, el 24,9% está en manos de la
editorial Burda. Springer ha anunciado que la venta de las acciones se hará de
forma que éstas queden muy repartidas para impedir toda concentración de
influencias entre los nuevos propietarios. Las acciones eran nominales y
vinculantes por lo que su venta requerirá la previa autorización del
propietario. La operación de venta deberá haber concluido el próximo 28 de
julio.
Springer no quiere infiltrados en su emporio periodístico,
que ha destacado siempre por un feroz anticomunismo y un amarillismo ilimitado,
así como por su éxito. En un artículo que publicó hace tres años, Springer
expresaba su firme voluntad de seguir siendo "el jefe de la casa mientras
Dios quiere". Firme defensor de una política de enfrentamiento y guerra
fría con el Este europeo, Springer es, sin duda, el hombre al que más
agradecimiento debe la unión cristianodemócrata CDU/CSU, hoy en el poder con la
ayuda inestimable de la prensa de este admirador exacerbado de la política del
presidente norteamericano Ronald Reagan ("América es la esperanza del
mundo"), del liberalismo económico extremo ("sólo los mejores
sobrevivirán, y nosotros estaremos entre ellos").
Su diario Bild Zeitung, que los ciudadanos
alemanes buscan ávidamente en sus vacaciones ya sea en Canarias, Nairobi, Addis
Abbeba o en la Pampa argentina y además lo encuentran, ha hecho escuela de
cierto tipo de periodismo, mezclando el sexo, la política, la vida social y los
sucesos. Se erige en defensor de la comunidad contra las supuestas agresiones
de los marginados y es el portavoz ideal del sentido común de los millones de
alemanes que lo leen todos los días. Los domingos vende 2,6 millones de
ejemplares de Bild Am Sonntag, todas las semanas cuatro millones de
la revista semanal con información televisiva Hör Zu (escucha).
A sus 72 años, Springer está en la cumbre de su poder y está
buscando fórmulas de continuidad para su emporio, como ya reconocía en 1982 en
uno de sus artículos en su diario Die Welt. Desde su posición de
conservador extremista, anticomunista visceral y, según algunos, durante la
guerra algo más que colaborador del nacional-socialismo, Axel Springer, se ha
destacado desde 1945 como un firme defensor de la libertad de prensa, que cree
en el mercado y que, con sus productos, algunos de los cuales son una continua
ofensa al rigor profesional, ha logrado un éxito sin precedentes en el
periodismo europeo.
Según la agencia France Presse, esta llamada al capital
privado no se debe, en absoluto, a dificultades financieras. Al contrario,
durante 1983 el grupo Springer facturó 2.360 millones de marcos (134.520
millones de pesetas) y declaró unos beneficios de 36 millones de marcos (más de
2.000 millones de pesetas), y los resultados del año pasado que se conocerán
mañana, son igual de buenos.
La razón alegada por el propio Springer, de 72 años de edad,
para proceder a la venta de las acciones es "asegurar la independencia de
la empresa así como una estructura directiva duradera".
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