El País, Bonn, 29.06.85
El jefe del grupo parlamentario socialdemócrata de la
República Federal de Alemania (RFA), Hans Jochen Vogel, manifestó ayer en una entrevista
que urge poner en claro quién es el responsable de la política exterior del
Gobierno, a la que calificó de "caos absoluto". No pasa un día, en
efecto, sin que algún miembro destacado de uno de los partidos de la coalición
gubernamental arremeta contra declaraciones anteriores de otro. La política
exterior de la RFA se ha convertido en la causa de un conflicto interno de la
coalición gubernamental que ha alcanzado cotas de singular confusión.
La cumbre de Milán de la Comunidad Económica
Europea ha estado precedida en Alemania Occidental por una pugna de
declaraciones que pone en evidencia fuertes disensiones entre los tres partidos
que integran el Gobierno de Bonn, cristianodemócratas (CDU), cristianosociales
bávaros (CSU) y liberales (FDP).
Ante retos fundamentales para la política internacional de
la RFA como son la crisis de la CEE, la cooperación europea en tecnología y
defensa o la iniciativa de defensa estratégica (SDI), las querellas internas y
las declaraciones contradictorias han provocado una situación que escapa al
control del canciller Helmut Kohl.
El ministro de Asuntos Exteriores, el liberal Hans-Dietrich Genscher, es
objeto de duros ataques por parte de los sectores más conservadores de los
cristianodemócratas y de los cristianosociales bávaros. La causa fundamental
son los intentos de Genscher por paliar los graves efectos que para las
relaciones con el este de Europa han tenido hechos como la asistencia del
canciller a la cita anual de los silesios expulsados tras la II Guerra Mundial de
aquel territorio, hoy polaco, y las continuas declaraciones que replantean
la cuestión alemana y niegan legitimidad a las fronteras emanadas de
la contienda.
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