El País, Bonn, 07.07.85
El Gobierno de la República Federal de Alemania utilizará
todos los medios a su alcance para hacer frente a los intentos de reducir los
precios de los cereales en el seno de la CEE. Ante una asamblea federal de
agricultores alemanes, celebrada el viernes en la ciudad de Ludwigshafen, el
ministro de Alimentación y Agricultura, Ignaz Kieschle, aseguró que su Gobierno
tiene la firme intención de impedir la baja en los precios para trigo y colza y
que, en caso de ser necesario, se dispone a librar una larga batalla para
evitar que se lleven a cabo los planes de la Comisión Europea al respecto.
El ministro criticó duramente a la Comisión por querer
acorralar al Gobierno federal en la negociación. Aunque en estas asambleas de
agricultores el responsable ministerial del sector suele ser duramente
criticado y abucheado, Kieschle fue recibido con aplausos en agradecimiento por
el veto presentado por su Gobierno en Bruselas contra la rebaja de los precios
de cereales. La presentación del veto el pasado mes, poco antes de la cumbre comunitaria en Milán, levantó críticas en la oposición y en la prensa de la RFA, que lo
consideraron innecesario al ser muy escasa la rebaja propuesta y perjudicial
para el prestigio alemán en la CEE, donde siempre destacó por su voluntad de
restringir el uso del veto.
Para el ministro, los planes de la Comisión para reconducir
la política de cereales, son inaceptables y la reducción de precios
vetada habría traído consigo, de haber salido adelante, nuevas y mayores rebajas. "La reducción de precios con
miras a un desmontaje efectivo de los excedentes comunitarios tendría que ser
tan alta que supondría la ruina para los pequeños agricultores".
Según Kieschle, los planes del comisario agrícola de la CEE,
Frans Andriessen, buscan una equiparación de los precios de la Comunidad con
los internacionales, lo que supondría el fin de la estructura agrícola actual
de la RFA. Además, el Gobierno federal considera una utopía el objetivo de
querer competir con los precios de los cereales norteamericanos. Kieschle
señaló que la reestructuración integral de la Comunidad no se puede afrontar
haciendo recaer todo el peso de los cambios sobre la agricultura y pidió nuevas
fórmulas para lograr un compromiso en Bruselas. Los agricultores alemanes, por
su parte, pidieron la dimisión del comisario agrícola Andriessen.
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