El País, Bonn, 08.07.85
Unas 100.000 personas asistieron ayer en el santuario de
Velehrad, en el sur de Moravia (Checoslovaquia), a la conmemoración del 1.100º aniversario de la muerte de san Metodio, evangelizador de los pueblos eslavos.
El acto se convirtió en la mayor manifestación religiosa habida en
Checoslovaquia desde la instauración de la República Popular en la posguerra. Aunque
durante todo el fin de semana fueron numerosos los controles policiales en las
cercanías del santuario, las fuerzas de seguridad no pusieron ningún obstáculo
a los peregrinos.
Los actos fueron presididos por el secretario de Estado del
Vaticano, cardenal Agostino Casaroli, y por el responsable de Relaciones de la
Santa Sede con los países de la Europa del Este, arzobispo Luigi Poggi. El
régimen de Praga había negado el permiso de entrada en el país al papa Juan
Pablo II y a numerosos cardenales. Las autoridades quisieron mantener el
carácter exclusivamente checoslovaco de esta fiesta popular, como la
calificaron los medios oficiales. Casaroli fue recibido el viernes por el jefe
del Estado y del Partido Comunista de Checoslovaquia, Gustav Husak, como "ministro
de Asuntos Exteriores" de la Santa Sede, según informó la agencia oficial
CTK. Casaroli trató con las autoridades posibles compromisos para paliar la
difícil situación en que se halla la Iglesia en Checoslovaquia.
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