Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
06.01.91
Un sondeo revela lo que divide y separa a los habitantes del
Este y del Oeste
El surgimiento de la nueva Alemania -una, grande y fuerte-
ha evocado tantos entusiasmos como temores entre sus vecinos europeos. La unión
de dos Estados, la República Federal de Alemania y la República Democrática
Alemana, ha supuesto la fusión de dos partes de un pueblo que vivieron
separadas y enfrentadas en la guerra fría durante 40 años. Para entender qué
divide y qué separa a "estas dos partes que se pertenecen", como dijo
el legendario dirigente socialdemócrata Willy Brandt, el diario Süddeutsche
Zeitung, de Baviera, encargó para su suplemento semanal SZ Magazin un amplio
sondeo de opinión en ambas sociedades alemanas, la opulenta y segura del Oeste
y la pobre y dubitativa del Este. Se indagan en esta encuesta, que EL PAÍS
publica en exclusiva para España, las expectativas y esperanzas ante la
Alemania del año 2000.
Los alemanes demuestran haber dado la espalda a aventuras
comunistas y utopías redentoras. Consideran la unión europea, la cooperación
con el Este y la economía social de mercado, en el plano internacional, y la
familia, el tiempo libre y la ecología, en el interior, como máximas
prioridades en su vida en el año 2000. Los resultados revelan que los alemanes
desean para el año 2000 una Alemania con fronteras abiertas, integrada en una
confederación europea, con relaciones privilegiadas con la Unión Soviética,
paladín de la protección del medio ambiente y desmilitarizada. La mayoría de
los alemanes añora una sociedad más solidaria, cierto intimismo, más tolerancia
y más niños en su entorno. Desean un mayor fomento de la familia tradicional y
dan prioridad a la ecología y a la seguridad social, frente a la elevación de
su nivel de vida e ingresos.
Realizado por el prestigioso Instituto Demoscópico Infratest
entre octubre y noviembre pasados, el sondeo recabó las opiniones de 1.008
ciudadanos de la antigua RFA y de 928 de la desaparecida RDA sobre 60 cuestiones.
Desde el valor que se otorga a los contactos vecinales y a la existencia de
niños en el entorno inmediato hasta el papel que Alemania debería desempeñar en
el mundo en el año 2000, la encuesta revela interesantes consensos panalemanes,
así como contrastes significativos entre las poblaciones del Este y el Oeste.
Los resultados de la encuesta del prestigioso diario de
Múnich son en parte sorprendentes. Acaban con muchos mitos y caricaturas del
alemán, y reafirman que bajo los 40 años de dictadura comunista en la antigua
RDA se han mantenido con mucha mayor fuerza las ideas y los prejuicios
tradicionales de la Alemania de la primera mitad del siglo que en la democracia
liberal occidental de la RFA. El autoritarismo, la fe en el Estado y en sus órdenes
y el rechazo a afrontar la historia del nacionalsocialismo y los compromisos
emanados de ésta para con Israel son algunos de los aspectos que más
diferencian a los ciudadanos de la antigua RDA de los occidentales educados en
democracia.
Desvelan los resultados de Infratest la debilidad de las
tentaciones hegemonistas, revanchistas o militaristas que los adversarios de la
unidad alemana creen consustanciales al alma alemana. La inmensa
mayoría desea una Alemania más abierta y tolerante que disciplinada y
laboriosa. Respetuosa con las minorías, los extranjeros y la vejez, con una
mayor vocación familiar y la protección ecológica como máxima prioridad, con la
aceptación de necesarios sacrificios en el bienestar.
Si no hay indicio alguno de un resurgimiento del
militarismo, sí renace una cierta concepción romántica de la vida, con especial
énfasis en un entorno verde, contacto directo con la naturaleza, una
familia intacta y una vida sana. EL 92% quiere vivir "a sólo unos pasos
del verde" y en "buenas relaciones con el vecindario".
Por el contrario, sólo un 32% considera necesario tener cerca de su hogar un
cine, un bar o un restaurante.
La mayoría de los alemanes en el Oeste ya no consideran una
elevación de su nivel de vida como objetivo prioritario. Quieren saborear -con
tranquilidad y cierto intimismo naturalista- el nivel alcanzado. En el Este,
las esperanzas de una mejor vida son, lógicamente, mucho más altas. El 90%
piensa que en el año 2000 vivirá mejor que actualmente. En el Oeste, el 64% se
considera satisfecho con mantener su actual situación.
En general, el milagro económico alemán muestra sus efectos
en una sociedad en su inmensa mayoría satisfecha. El 35% del total califica su
situación económica de buena; el 51%, de satisfactoria, y tan sólo el 14% la
considera insatisfactoria. Este resultado desmiente la llamada teoría de la
sociedad de dos tercios, que sostiene que mientras dos terceras partes viven
los frutos de la bonanza económica, el otro tercio se hunde cada vez más en
cotas más severas de miseria.
Explica también el fracaso de algunos de los lemas
electorales del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) en los comicios del 2 de
diciembre pasado, que aludían a un gran grupo social de discriminados del auge
económico que no existe en tales dimensiones.
Los resultados no desmienten, sin embargo, que, como se
comprueba en Alemania en los últimos meses, las diferencias entre la mayoría en
bienestar y una minoría en mayores dificultades aumentan sin cesar. El peso
electoral de esta minoría es reducido.
La xenofobia que, según muchos observadores, estaría en
aumento en Alemania es, según el sondeo de Infratest, mucho menor que en la
mayoría de los países europeos. El 48% de los encuestados afirma que "son
aún pocos los extranjeros que viven en Alemania". El 33% cree que la
cifra actual es adecuada, y sólo el 17% piensa que son demasiados los
extranjeros que residen en Alemania. Sí se da, sin embargo, el temor a una
oleada de inmigrantes del este de Europa. El 33% cree que en el año 2000 serán
demasiados los extranjeros en Alemania. Cunde la impresión de que pronto la
barca del bienestar estará llena.
Si Suiza es el país que una mayoría de los alemanes
considera emulable, los países que mayor hostilidad despiertan son Israel y
China. La condena a Israel -considerado como Estado con imagen más negativa por
el 32%, seguido de China con el 26%- parece tener más que ver con la
actual política israelí en los territorios ocupados que con actitudes
antisemitas. Entre la población de la antigua RDA, el rechazo a Israel llega al
52%, lo que se supone es fruto tanto de la propaganda comunista de solidaridad
con el pueblo palestino como de la inexistencia de una información y
elaboración en las escuelas del régimen desaparecido de la trágica historia común
de alemanes y judíos. Otros resultados en el antiguo territorio de la RDA
muestran esta falta de ilustración -y, consiguientemente, de arrepentimiento-
respecto al pasado nacionalsocialista. También revelan una mayor tendencia al
autoritarismo. El 40% de los encuestados en el Este exige para el año 2000
mayor respeto ante la autoridad del Estado. En el Oeste sólo el 22% respondió
en este sentido. Hasta un 65% en el antiguo régimen comunista pide mayor
presencia policial en las calles. En Occidente sólo el 22% demanda más policía.
Entre los ciudadanos de la antigua RDA, el 69% pide para el año 2000 que las
escuelas eduquen con mayor disciplina. En el Oeste añoran mayor disciplina el
44%.
La ecología es la máxima prioridad de los alemanes, que
desean que lo sea también del Estado y del sistema educativo. Según el 86% de
los encuestados, Alemania debe destacar en la escena internacional por la
protección ecológica. Le siguen la seguridad social, con el 77%; el nivel de
vida, con el 66%; el potencial económico, con el 55%, y la ciencia y la
técnica, con el 45%. El 71% está dispuesto a asumir sacrificios personales en
su forma de vida y su bienestar para una mejora del medio ambiente.
La protección del medio ambiente encabeza también la lista
de prioridades en el destino deseado para los presupuestos del Estado. Le
siguen la financiación de la red de seguridad social, la destrucción de
viviendas y la asistencia a la vejez. El último puesto lo ocupan el ejército,
al que sólo un 0,2% de los encuestados considera necesario financiar.
La unidad alemana ha acabado también con la angustia y el
pesimismo que hacía emigrar o viajar constantemente a muchos jóvenes a
principios de la pasada década. El 89% se siente a gusto donde vive.
Sí muestran gran movilidad los alemanes del nuevo Estado
unitario en el terreno profesional. El 51% piensa que es bueno cambiar una o
más veces de profesión a lo largo de la vida activa. Tan sólo el 39% sigue
aferrado al concepto tradicional del ejercicio de una profesión hasta la
jubilación. Una mayoría desea asimismo que la jubilación se siga adelantando en
el futuro y añora mayores reducciones de la jornada laboral. El mito del alemán
hacendoso y dedicado exclusivamente a su trabajo ha muerto. El alemán converso
a la sociedad del ocio es ya mayoría.
También revela la encuesta un claro giro en la actitud hacia
los niños. En las últimas décadas se había creado la impresión generalizada de
que los alemanes preferían la presencia de animales a la de los pequeños;
ahora, más del 75% dice desear que en su entorno inmediato vivan niños, y menos
del 20% se declara molesto por su presencia. Paradójicamente, la mayoría de los
padres de familia manifiestan que su sociedad, la alemana, es hostil a los
niños.
La sociedad alemana parece haber asumido el reparto de las
tareas hogareñas. El 67% de los hombres y el 79% de las mujeres abogan por un
reparto más justo de este trabajo.
No obstante, en lo que se refiere al trabajo de la mujer
fuera de casa, la opinión mayoritaria es que está tocando techo. En el Oeste,
el 48% responde que en el año 2000 habrá más mujeres empleadas, mientras el 51%
responde que no.
En el Este, tan sólo el 30% está a favor de más empleo
femenino. El 69% se manifiesta en contra. Se muestra la sociedad poscomunista
de la RDA mucho más conservadora que la occidental. El Este insiste en que, el
papel de la mujer debe aumentar en la familia, en la educación y en la red
social. En Occidente se desea mayor presencia femenina en la política, la
jurisprudencia, la economía y la ciencia.
El 58% de los alemanes se declara favorable a la legalidad
de la interrupción del embarazo. Aquí se revela la sociedad del este de
Alemania, con el 75% netamente a favor del aborto, pese a haber votado por gran
mayoría a los partidos democristianos y antiabortistas en las pasadas
elecciones del 2 de diciembre.
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