Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Zagreb
El País Sábado,
04.01.92
A la hora prevista ayer para la entrada en vigor del alto el
fuego acordado por los contendientes en la guerra yugoslava bajo mediación de
las Naciones Unidas, proseguían los violentos combates en diversos frentes. No
obstante, con el paso de los minutos las armas parecían acallarse y era muy
difícil vaticinar si llegará a ponerse un freno a la guerra que asuela
Yugoslavia desde hace seis meses.
Minutos antes de las 18.00 horas de ayer, hora establecida
finalmente para el cese de las hostilidades, el ejército serbio-federal
prosiguió sus ataques con artillería y aviación que alcanzaron especial dureza
en las ciudades dálmatas de Zadar, Sibenik y Biograd y aviones de combate
sobrevolaron Zagreb. Se escucharon diversas explosiones violentas así como un
intenso fuego de las baterías antiaéreas croatas. Prosiguieron los ataques
artilleros en Eslavonia oriental y en Banija. "Ya son muy pocas las
ciudades croatas que no se hallan bajo alarma aérea o general", señalaba
con amarga ironía un colaborador del Ministerio de Información.
Cuatro aviones de combate, que atacaron la ciudad de
Varazdin, ya habían hecho sonar a media tarde las alarmas aéreas en la capital
croata. Cyrus Vance, el enviado especial de la ONU que logró establecer este
nuevo acuerdo de alto el fuego entre el ejército serbio-federal y las fuerzas
armadas croatas partió ayer hacia Lisboa para informar a Portugal, en su calidad
de nuevo presidente de la Comunidad Europea sobre el estado de las
negociaciones.
El optimismo de Vance
Vance informará al nuevo secretario general de las Naciones
Unidas, Butros Ghali, sobre los planes para el despliegue de cascos azules en
Croacia y Bosnia-Herzegovina en caso de que este alto el fuego sea respetado. A
su partida de Belgrado, Vance se mostró optimista y colaboradores suyos
manifestaron que, por primera vez, se percibe voluntad política de poner fin a
la guerra. Según las fuentes, la cláusula en la que las fuerzas
serbio-federales y croatas se comprometen a no responder a
"provocaciones" podría limitar la capacidad de grupos extremistas de
ambos lados para boicotear el proceso de pacificación.
Además, los colaboradores de Vance subrayaron que acciones
violentas de estos grupos no serán consideradas un impedimento para el
despliegue siempre que las fuerzas regulares serbio-federales y croatas acaten
el alto el fuego. La población croata ha recibido en general este nuevo acuerdo
con el mismo escepticismo con que acogió los catorce anteriores. La dirección
política sin embargo, asegura creer que se ha producido un cambio cualitativo
en la posición del régimen serbio y su aliado, el ejército federal y algunos
sugieren que Vance ha jugado la carta norteamericana para presionar a
estas fuerzas.
Vance habló más de media hora con Washington durante las
negociaciones en Sarajevo del jueves y el presidente George Bush anunció poco
después, que respalda plenamente los planes del enviado especial de la ONU y
exsecretario de estado norteamericano.
"Con los acuerdos de alto el fuego nos pasa como con
los hijos. Cuando tienes el primero eres inmensamente feliz, con el segundo te
alegras, el tercero satisface. Pero el decimoquinto ya te arranca pocas
emociones", decía al mediodía de ayer el jefe del batallón que defiende la
primera línea del frente de Sisak. Mientras comentaba esto a EL PAÍS, comiendo
el rancho de judías a unos setecientos metros de las líneas serbias, una
granada de mortero hacía explosión en las inmediaciones. Era la primera de un
nuevo ataque artillero sobre Sisak y sus líneas de defensa que proseguía al
cierre de esta edición.
A la espera de hechos
"Aquí no somos ni optimistas ni pesimistas, pero nadie
puede esperar que a estas alturas confiemos en papeles, palabras o firma.
Esperamos los hechos", añadió el comandante, hijo de madre croata y padre
serbio y que, en la vida civil, es abogado.
Mientras, en Belgrado, las fuerzas serbias y montenegrinas
aliadas con el régimen del presidente serbio Slobodan Milosevic se reunieron en
una conferencia con el propósito de proclamar la tercera Yugoslavia. La
oposición serbia boicoteó esta reunión en la que participaron los dirigentes
serbios de las regiones croatas ocupadas por el ejército y la guerrilla serbia
así como la dirección serbia de Bosnia-Herzegovina.
El vicepresidente de la extinta presidencia federal, el
montenegrino Branko Kostic pidió el "rápido establecimiento de una nueva
Yugoslavia como estado estable". A estos planes de una Yugoslavia bajo
dirección serbia se oponen además de Eslovenia y Croacia, las repúblicas de
Macedonia y la mayoría musulmana y croata de Bosnia-Herzegovina.
[Lord Carrington, enviado especial de la Comunidad Europea
para Yugoslavia, manifestó ayer en Lisboa su intención de organizar la próxima
semana una reunión en Bruselas con los representantes de las seis repúblicas
yugoslavas].
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