Por HERMANN TERTSCH
El País, Zagreb,
03.01.92
El Ejército federal yugoslavo y las Fuerzas Armadas croatas
acordaron ayer en Sarajevo un alto el fuego que deberá entrar en vigor hoy a
las doce de la mañana como paso previo al envío de fuerzas de las Naciones
Unidas a las regiones en conflicto. Este acuerdo, el primero que negocian y
firman directamente los mandos militares de las fuerzas contendientes, reforzó
las esperanzas expresadas por el enviado especial de las Naciones Unidas, Cyrus
Vance, de que por primera vez todas las fuerzas enfrentadas aceptan un plan de
pacificación y el cese de los combates.
Mientras Cyrus Vance reiteraba ayer en Sarajevo que
"todos han aceptado el plan", la artillería y la aviación federal
bombardeaban de nuevo diversas ciudades croatas, como Rijeka, Novska, Daruvar y
Karlovac. El alto el fuego anunciado es el decimoquinto que se acuerda desde el
comienzo de la guerra en Croacia, pero cuenta, según Vance, con el visto bueno
de la guerrilla serbia en Croacia y el mando militar. Dirigieron las
negociaciones el general Imre Agotic por parte croata y el general Andrea
Razeta por parte serbio-federal. El plan prevé que unos 10.000 cascos azules
sean desplegados en las regiones croatas de Eslavonia, Baranja y Krajina, así
como en Bosnia-Herzegovina. Con el presidente de esta república, Alia
Izetbegovic, se entrevistó Vance para estudiar las medidas internacionales
necesarias para evitar el estallido de la guerra en su territorio, habitado por
musulmanes, serbios y croatas, donde la tensión interétnica se incrementa sin
cesar. Las esperanzas de que este alto el fuego sea más duradero que los
anteriores se ven empañadas por las interpretaciones de dirigentes serbios y
croatas acerca del plan de despliegue de los cascos azules. El
representante serbio en la presidencia, Borisav Jovic, manifestó que las
autoridades civiles en las regiones en que estas tropas serán desplegadas
estarán compuestas por las "fuerzas que las han liberado", en
referencia a la guerrilla serbia.
La postura de Zagreb
Zagreb, por su parte, ha dejado claro que considera
irrenunciables estos territorios (Eslavonia oriental, Baranja y Krajina, hoy
ocupados por el Ejército federal y la guerrilla). El retorno de los centenares
de miles de refugiados es, de momento, inviable, debido al grado de destrucción
de la mayoría de las poblaciones en las regiones en guerra.
Por otra parte, hoy se celebra en Belgrado una conferencia
para el establecimiento de la llamada tercera Yugoslavia, el Estado en el
que el régimen serbio quiere mantener a toda la población serbia de la antigua
Yugoslavia. Según Belgrado, en este Estado estarán integrados todos los pueblos
de la antigua federación menos Eslovenia y lo que quede de Croacia. Sin
embargo, Bosnia-Herzegovina y Macedonia, dos repúblicas que Serbia quiere
integrar a toda costa en la nueva nación, ya han solicitado su reconocimiento
internacional a la Comunidad Europea.
Tanto Eslovenia como Croacia consideran esta conferencia una
mera operación para legitimar el proyecto hegemónico panserbio. Pero las
crecientes dificultades militares y políticas a que se enfrenta Serbia han
llevado a Belgrado a recurrir en los últimos días a un tono conciliador con las
minorías que estarían integradas en ese hipotético Estado.
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