Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Zagreb
El País Lunes,
06.01.92
El alto el fuego en Croacia que, en términos generales, se
mantuvo ayer por segundo día consecutivo en todas las regiones de combate, ha
abierto una gran fisura en el frente serbio-federal. El líder de la revuelta
serbia contra Zagreb en la región croata de Krajina, Milan Babic, reiteró su
rechazo al despliegue de cascos azules y la desmilitarización en el territorio
que controla. El presidente de la Asamblea de Krajina, Milan Paspall, consideró
este plan como una "traición al pueblo serbio".
Líderes serbios de Bosnia-Herzegovina y de los territorios
ocupados de Croacia se concentraron ayer en la ciudad bosniaca de Banja Luka y
rechazaron los resultados de la Convención para una nueva Yugoslavia
auspiciada por el presidente serbio, Slobodan Milosevic. Aunque a última hora
de la tarde no habían trascendido detalles sobre esta reunión parecía claro que
los serbios del exterior de Serbia (los precani) creen que sus
intereses ya no coinciden con la política de Milosevic, que dio un considerable
giro con la reciente visita del enviado de las Naciones Unidas, el ex
secretario de Estado norteamericano Cyrus Vance.
La gran incógnita está en la posición que adoptarán las
Fuerzas Armadas yugoslavas en este enfrentamiento que se perfila entre el
régimen de Belgrado y los serbios del exterior.
Según denunciaba ayer el diario de Belgrado Borba, el
único no sometido al control de Milosevic, la movilización de reservistas
serbios continúa a marchas forzadas después de firmado el alto el fuego en
Sarajevo.
En Eslavonia oriental, el Ejército federal está reagrupando
fuerzas, y ayer llegaron autobuses desde Serbia con voluntarios y nuevo
armamento. Los autobuses lucían retratos del líder extremista cetnik Seselj,
miembro del Parlamento serbio, que ha anunciado que la guerra no concluirá
hasta que Serbia cuente con todo el territorio de Croacia que
"históricamente le pertenece".
El ejército y el Gobierno de Zagreb volvieron a acusarse
mutuamente de diversas violaciones del alto el fuego y se amenazaron con
responder a las mismas, si bien las fuentes oficiales de ambas partes
coincidieron como pocas veces en que la tranquilidad en los frentes era
prácticamente absoluta. Disparos aislados y alguna granada de mortero u obús
lanzadas a posiciones enemigas a altas horas de la noche no pueden considerarse
ya, a estas alturas del conflicto, como violaciones serias del alto el fuego.
Confianza de Vance
Cyrus Vance, que informó en Nueva York al nuevo secretario
general de las Naciones Unidas, el egipcio Butros Ghali, sobre el acuerdo
logrado en Sarajevo el jueves, declaró que, de mantenerse el alto el fuego, el
despliegue de los cascos azules será cuestión de días o de pocas
semanas. Zagreb ha expresado su esperanza de que se produzca antes del 15 de
enero, día en que la CE ha anunciado el reconocimiento internacional de las
repúblicas yugoslavas que lo hayan solicitado. Vance anunció que Butros Ghali
informará al Consejo de Seguridad a principios de esta semana y podría
establecer entonces el calendario del despliegue. Los 10.000 cascos azules previstos
en el acuerdo de Sarajevo se desplegarían por las regiones en conflicto, de las
que habría de retirarse el Ejército federal, la guerrilla serbia y la guardia
nacional croata. Los líderes serbios de la Krajina rechazan este acuerdo e
insisten en que las fuerzas internacionales deben establecer un cordón
sanitario en las fronteras de esta región con el resto de Croacia. Rechazan
asimismo la retirada del Ejército.
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