Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Belgrado
El País Domingo,
26.09.93
Los duros enfrentamientos entre fuerzas musulmanas y croatas
en Herzegovina y Bosnia central amenazaban ayer con extenderse a Sarajevo,
donde ambas milicias defienden posiciones conjuntas frente al asedio serbio. El
mando militar del Ejército bosnio emitió ayer un ultimátum exigiendo a las
unidades del Consejo de Defensa Croata (HVO) que aún permanecen en el frente en
tomo a la capital bosnia que entreguen de inmediato sus posiciones de
vanguardia a unidades militares leales al Gobierno de Alia Izetbegovic.
"Estamos en una situación muy difícil. Tenemos que
quedarnos en la primera línea del frente. Si volvemos a los cuarteles es el
final", declaró Anton Rill, oficial de enlace de las fuerzas croatas en el
cuartel de las Naciones Unidas en Sarajevo. Aunque, ayer remitía la intensidad
de los combates entre musulmanes y croatas en Mostar y en Bosnia central, la
violencia registrada en días previos ha provocado una escalada de la tensión
entre las diversas fuerzas que participan conjuntamente en la defensa de
Sarajevo. Algunos mandos y unidades musulmanas del Ejército bosnio consideran
que ya no pueden confiar la defensa de amplios sectores del frente de Sarajevo
a miembros del HVO, cuyos compañeros luchan encarnizadamente contra fuerzas
bosnias de mayoría musulmana en Mostar y Bosnia central. Los feroces bombardeos
croatas contra el barrio oriental de Mostar y el creciente número de víctimas
civiles están creando una grave tensión entre los antiguos aliados, que, al
menos nominalmente, siguen siéndolo en Sarajevo. El estallido de un conflicto
armado entre croatas y musulmanes en Sarajevo agravaría dramáticamente la
situación, dispararía al alza el número de víctimas y supondría una nueva
victoria para el líder serbio Radovan Karadzic, adalid de la ruptura del
dialogo interétnico en Sarajevo y toda Bosnia. Mientras, el presidente de
Croacia, Franjo Tudjman, que partirá hoy con rumbo a Nueva York para participar
en la Asamblea General de las Naciones Unidas, intentará negociar con el
Consejo de Seguridad una modificación del papel de los cascos azules en las
zonas de Croacia ocupadas por fuerzas serbias. El Gobierno croata anunció hace
dos días que se negará a renovar el mandato de los cascos azules en Croacia si
estos no se comprometen a establecer plazos para asumir el control de las armas
pesadas de las fuerzas serbias y para el paulatino restablecimiento de la
soberanía croata sobre estos territorios. El Consejo de Seguridad tratará sobre
el mandato de los cascos azules en Croacia mañana lunes. Aunque en Nueva York
se insiste en que una eventual retirada depende exclusivamente del Consejo de
Seguridad, el jefe de los cascos azules en territorio de la antigua
Yugoslavia, el general Jean Cot, ya ha manifestado que no cree posible que sus
tropas permanezcan desplegadas sin el consentimiento de una de las partes. Una
retirada de las tropas de la ONU supondría una escalada de la amenaza de
guerra entre Croacia y las fuerzas serbias de la región de Krajina, apoyadas
por Serbia. En los enclaves croatas de Kiseljak y Busovaca, sometidos a fuertes
ataques del Ejército bosnio, los croatas han concentrado a los musulmanes adultos
en el frente y les obligan a ejecutar trabajos forzosos, como cavar trincheras
y rellenar sacos de arena. Esta práctica, denunciada ayer por un portavoz de la
ONU, es aplicada de forma generalizada por todos los contendientes.
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