Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
18.11.93
Once jueces de distinta nacionalidad componen el tribunal
internacional que habrá de juzgar los crímenes de guerra cometidos en la guerra
en el territorio de la antigua Yugoslavia. Tras un largo proceso de selección,
no exento de controversia, fueron elegidos por la Asamblea General de la ONU
los siguientes, todos destacados miembros de la judicatura de sus respectivos
países: Gowin Karibi-Whyte, de Nigeria; Rustam Sidwa, de Pakistán; Elizabeth
Ocio Benito, de Costa Rica; Gabrielle Kirk MacDonald, de Estados Unidos; Michel
Abi-Saab, de Egipto; Li Hopei, de China; Antonio Cassese, de Italia; Jules
Deschenes, de Canadá; Ninian Stephen, de Australia; Germain le Foyer de Costil,
de Francia, y Lal Chan Vohrah, de Malasia. Como fiscal actuará el venezolano
Ramón Escobar Salom.
Los 11 jueces formarán dos cámaras de acusación con tres
jueces cada una y una cámara de apelación compuesta por los seis restantes. El
mandato de la Asamblea General de la ONU a este tribunal es el de investigar y
juzgar a aquellos individuos que hayan ordenado la comisión o cometido crímenes
de guerra o graves actos contra la humanidad en la guerra cuyo principio se
establece en 1991.
Una vez instruidos los sumarios contra los acusados se
emitirá una orden de búsqueda contra ellos. Al no tener poder ejecutivo alguno,
el tribunal sólo podrá solicitar la extradición a los países en que
supuestamente se hallen los buscados.
Esta limitación capital del Tribunal de La Haya hace extremadamente
improbable que los principales responsables de las matanzas se sienten en algún
momento en el banquillo para hacer frente a las acusaciones.
Muchos de los implicados ocupan puestos clave en Serbia,
Croacia y Bosnia-Herzegovina o en las dos repúblicas proclamadas por serbios y
croatas en Bosnia. Es fuerte la sospecha de que el tribunal no llegará a
condenar a ninguno de los responsables de la guerra, por desinterés de los
Gobiernos occidentales. A principios de octubre dimitió el presidente de la comisión
de la ONU para la investigación de estos crímenes, Frits Kalshoven, tras acusar
"a potencias como el Reino Unido, Italia, Francia o Alemania, que, además
de no mover un dedo por evitar los crímenes, instauran una comisión para no
hacer nada".
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