Por HERMANN TERTSCH
El País, Sarajevo,
29.09.93
La asamblea de notables apoya el plan internacional sólo si
los serbios devuelven zonas ocupadas
Los musulmanes bosnios, reunidos en una asamblea de líderes
políticos y notables, se declararon ayer contrarios al plan de paz si los
serbios no ceden antes diversos territorios que ocupan en la actualidad y que
eran habitados por una mayoría musulmana antes de la guerra. El voto sobre el
plan de paz, auspiciado por los mediadores internacionales David Owen y
Thorvald Stoltenberg, demostró que el apoyo al proyecto en su actual forma es
mínimo, a pesar de que la alternativa es la continuación de la guerra, y el
estado bosnio no tiene reservas para el invierno.
Pese a ello, no parece haber en Sarajevo nadie dispuesto a
poner su nombre bajo el acuerdo que ponga fin a la existencia de Bosnia. Muchos
parlamentarios y delegados musulmanes piensan que no hay sufrimientos y dolor
que no hayan padecido ya y que "ante una paz tan injusta no se puede sino
continuar la guerra justa". Si el Parlamento, que comenzó sus debates a
última hora de la tarde de ayer, concluye su votación con un resultado similar
al de la asamblea, el proceso de paz vuelve a sus inicios. Tras varias horas de
discusión los parlamentarios decidieron aplazar la votación definitiva hasta
hoy, aunque todos los indicios apuntan a que el Parlamento rechazara el plan de
paz. Un miembro del Gobierno bosnio subrayó anoche "la imposibilidad moral
de firmar".
En ese caso, resulta previsible una reactivación de los
frentes de guerra entre serbios y musulmanes, casi inactivos desde que, al
asumir los mediadores internacionales el plan de división étnica de los
presidentes serbio, Slobodan Milosevic, y croata, Franjo Tudjman, las fuerzas
del líder serbio bosnio Radovan Karadzic consideraban sus objetivos cumplidos.
Conflicto en Bihac
Por otra parte, la rebelión del miembro de la presidencia
bosnia Fikret Abdic, que proclamó el lunes en la región de Bihac la autonomía
de esta región respecto a Sarajevo, se considera en la capital de Bosnia como
un claro caso de traición apoyado por Croacia. Líderes militares en Sarajevo
aseguraban ayer que Abdic no tiene posibilidades de éxito, ya que el Ejército
en aquella región del noroeste, aislada del resto del territorio bajo control
bosnio, es leal a las autoridades centrales. Izetbegovic impuso anoche la ley
marcial en Bihac, pero Abdic hizo un llamamiento a la población para resistir
ante "la dictadura militar".
En la citada asamblea musulmana, de 349 delegados tan sólo
53 votaron a favor de la aceptación del plan sin condiciones, 78 en contra y
218 en favor del plan previa cesión de más territorios. Esta última opción
equivale a un no, ya que la condición impuesta no tiene posibilidad alguna de
ser aceptada por la parte serbia.
Nada más conocerse la noticia y sin que se hubiera aún
producido el voto vinculante, el del Parlamento, comenzaron a caer granadas
sobre la ciudad. Según caía la noche, se intensificaba el fuego de ametralladoras
pesadas y las explosiones. El rotundo voto de la asamblea musulmana puede
repercutir, sin duda, en el resultado del voto en el Parlamento. El presidente
bosnio, Alia Izetbegovic, abrió la sesión del Parlamento con el mismo discurso
que pronunció ayer ante la asamblea musulmana.
El presidente dio ocho razones en favor de la firma del
plan, entre ellas el peligro de que en una prolongación de la guerra se consume
la extinción biológica de la nación musulmana en los Balcanes. En contra del
plan dio cuatro razones y no hizo recomendación de voto alguno, ni ante la
asamblea musulmana ni ante el Parlamento. Mohammed Filipovic, miembro de la
presidencia y contrario a la aceptación del actual plan, expresó su convicción
de que el Parlamento seguirá la recomendación de la asamblea.
Una mayoría de los parlamentarios bosnios, salvo los
miembros de la oposición socialdemócrata y los representantes serbios y
croatas, también habían asistido a la asamblea musulmana. El presidente de esta
asamblea, el escritor Alia Isakovic, confirmó que la aceptación del plan bajo
condición de nuevas devoluciones de territorio equivale a un rechazo. "Así
puede ser interpretado", comentó.
El resultado causó sorpresa general ya que se esperaba que
las condiciones a la aceptación del plan fueran garantías internacionales de
protección y cumplimiento de los acuerdos, algo que podía haberse logrado. Sin
embargo, nuevas exigencias territoriales a las fuerzas serbias de Karadzic no
tienen posibilidad alguna siquiera de ser negociadas. El líder serbio de
Bosnia, Radovan Karadzic, rechazó ayer cualquier revisión del plan de paz y
advirtió a los musulmanes que se atengan a las consecuencias de una
prolongación de la guerra.
Los partidarios de la firma aún tenían ayer esperanzas de
que el voto de los parlamentarios fuera más conciliador que el de los delegados
musulmanes, muchos de ellos representantes de comunidades expulsadas de sus
pueblos y diezmadas en matanzas de las fuerzas serbias. Sin embargo, en el
Parlamento, también representantes no musulmanes se manifestaron radicalmente
en contra del plan de división.
Croatas traicionados
Los croatas de Bosnia, que representan casi el doble que
los habitantes croatas de la Herzegovina, la región que forma hoy la república
croata de Herzeg-Bosna, se consideran traicionados por la política de Mate
Boban, que los abandonó a su suerte al romper la alianza con el Ejército bosnio
y apostar por la división de Bosnia-Herzegovina.
El líder musulmán Isakovic, cuya influencia sobre
Izetbegovic ha crecido notablemente desde que este quedó convencido de que no
podía esperar ayuda alguna de Occidente, manifestó ayer que la presidencia
habrá de acudir de nuevo a Ginebra para exponer las correcciones al plan para
que sea aprobado.
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