Por HERMANN TERTSCH
El País, Bucarest,
12.02.92
ENTREVISTA
Petre Roman había declarado la víspera que Iliescu en la
presidencia del país es incompatible con la conversión del FSN en un
"auténtico partido democrático y reformista" y con la plena
integración de Rumanía en la comunidad internacional democrática. El presidente Iliescu declaró que las elecciones municipales, cuyos resultados demuestran una
considerable pérdida de votos para el FSN, la formación que lo aupó a la cúpula
del Estado, son una prueba más de que las acusaciones formuladas por Roman
sobre un golpe de Estado dirigido o al menos inspirado por Iliescu para acabar
con las reformas son "meras fabulaciones".
En una conversación en el palacio presidencial de Catroceni,
el presidente Iliescu dijo ayer que las manifestaciones del ex primer ministro
-según las cuales, la caída de su Gobierno en septiembre pasado fue provocada
por la Securitate (antigua policía política comunista) y la administración del
antiguo régimen que es protegida por lliescu- son "producto de una
involución en el pensar del señor Roman, que es una persona muy ambiciosa y
orgullosa".
"Él me dijo entonces que quería dimitir, y era conocida
la tensión social. Después ha cambiado de opinión. Ha tenido un cambio de
memoria y de ideología. Pero no hay otra expresión jurídica para su acto que el
de la dimisión". Petre Roman había rechazado tajantemente un día antes
este extremo y asegurado que el jefe del Estado había anunciado su dimisión sin
que él la hubiera presentado.
Iliescu descalificó los ataques de Roman a lo que éste
califica de estructuras del viejo régimen que se han apiñado en torno a Iliescu,
y que pretenden frenar las reformas.
Analistas occidentales en Bucarest creen que la lucha
abierta de Roman contra el aparato comunista en el FSN de cara al congreso en
marzo es muy arriesgada ya que, como dijo uno de ellos: "No nos engañemos,
el bloque fuerte y numeroso en el FSN es el ex comunista y, por tanto, fiel a
Iliescu".
Después de la caída de Roman ante la llegada de miles de mineros a Bucarest -dirigidos según el ex primer ministro por miembros de la
Securitate- la ruptura entre los otrora aliados en la creación del FSN durante
el levantamiento contra la dictadura de Nicolae Ceaucescu ha aumentado, así
como las dudas sobre la voluntad democratizadora del poder en Rumanía y la
estabilidad en este país.
Frenazo a las reformas
Roman asegura que las reformas han sufrido un frenazo del
que no es culpable el Gobierno de su sucesor, Theodor Stolojan, sino el grupo
de poder comunista en tomo al presidente Iliescu. El fraccionamiento del FSN se
produce en un momento en el que se anuncian nuevas movilizaciones obreras
contra la política económica del Gobierno de Stolojan. Éste ha dejado claro que
dentro de tres meses dejará el cargo, que no le interesa lo más mínimo, y
aceptará otro en el Fondo Monetario Internacional o en el Banco Mundial fuera
del país.
Preguntado por unos sindicalistas si sabía que la
agricultura tiene problemas, Stolojan respondió: "¿Problemas dice usted?
Está absolutamente hecha añicos. Dentro de unos meses puede no haber ni
pan". Para entonces, Stolojan estará en Washington o Nueva York a salvo de
precariedades.
Iliescu, que como la mayoría de los rumanos no tiene este tipo
de ofertas de organismos internacionales solventes, insistió en la necesidad de
la "unidad nacional, evitar tensiones y fomentos del odio", que ante
todo se dirige a las personas comprometidas con el régimen anterior.
Iliescu subrayó que las voces mas críticas contra su
persona, agrupadas en torno al diario Romania Libera "que fue
subvencionado por EE UU", están dirigidas por Octavian Paler, que fue
miembro del comité central y ostentó muchos otros cargos bajo Ceausescu.
"Independientemente de los cargos que cada uno ostentó, todos vivimos aquí
y algo nos ha quedado de aquella sociedad".
Por último reconoce que toda la clase política rumana se
conoce por haber participado en la vida pública durante la época de Ceausescu.
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