Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Zagreb
El País Jueves,
09.01.92
El general Blagoje Adzic, el líder más destacado del ala
militar comunista nacional serbia e irreconciliable enemigo del proceso
independentista croata, tomó ayer el mando del ejército yugoslavo tras la
sorprendente dimisión del ministro de defensa, el federalista Veljko Kadijevic.
La dimisión de Kadijevic fue anunciada en la tarde de ayer en Belgrado,
mientras en la catedral de Zagreb se celebraba el funeral por los cinco
observadores de la comunidad europea (CE) muertos al ser derribado el martes su
helicóptero por la aviación federal.
La toma del mando supremo militar serbio-federal por parte
de Adzic es un síntoma alarmante del rumbo de la crisis panserbia desatada por
la firma del acuerdo de paz que prevé el despliegue de tropas de las Naciones
Unidas en las regiones en guerra en Croacia. Adzic, un serbio montenegrino que
perdió a 38 miembros de su familia asesinados por ustachas (fascistas
croatas), es un enemigo implacable del Gobierno croata y ha anunciado
públicamente en varias ocasiones que "reinstaurar el orden en
Yugoslavia" bien vale varias decenas de miles de muertos. Aunque al cierre
de esta edición el nuevo jefe de las Fuerzas Armadas no había hecho declaración
alguna, nadie considera que Adzic, miembro del partido ortodoxo Liga
Comunista-Movimiento por Yugoslavia, pueda ser interlocutor más accesible para
los esfuerzos de paz con Croacia y la mediación internacional. Otro signo
preocupante para el proceso de paz es que el anuncio de la dimisión de
Kadijevic se produjo horas después de que éste fuera violentamente atacado por
el principal adversario al despliegue de los cascos azules, el líder de la
rebelión serbia en la región croata de Krajina, Milan Babic.
Golpe contra Milosevic
En primeros y apresurados análisis, algunos observadores
hablaban ayer de la posibilidad de que la dimisión de Kadijevic, "el
último yugoslavo", y la llegada al poder de un "comunista
panserbio" pudiera suponer un golpe de fuerza contra la línea conciliadora
asumida por el presidente serbio Slobodan Milosevic al aceptar el acuerdo de
paz y el despliegue de los cascos azules auspiciado por las Naciones Unidas.
Según un comunicado oficial, Kadijevic dimitió por
motivos de salud", una explicación en principio creíble
por ser de dominio público que sufría desde hace meses de un cáncer de pulmón.
No obstante, el hecho de que se produzca un día después del ataque aéreo contra
el helicóptero comunitario, con sus gravísimas repercusiones internacionales,
hace poco plausible la explicación oficial de que su dimisión ya había sido
presentada el 21 de diciembre.
La Comunidad Europea había anunciado ayer la suspensión de
todas las actividades de su misión internacional de observadores en Yugoslavia
hasta que reciba garantías para la seguridad de sus miembros tras la muerte el
martes en Croacia de cinco de ellos al ser derribado su helicóptero por un
avión del Ejército serbio-federal.
Ayer se celebró en la catedral de Zagreb un funeral por los
cinco monitores -cuatro militares italianos y un oficial francés- muertos en
este incidente. Delegaciones especiales italiana y francesa acompañaran después
a los cadáveres en su repatriación. Italia llamó a consultas a su embajador en
Belgrado tras el ataque, que el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Gianni
de Michelis, calificó de "sabotaje premeditado del proceso de paz".
Pese a la indignación que ha producido, todos los implicados
en la guerra yugoslava partidarios del despliegue de las fuerzas de
pacificación internacionales se esforzaron por impedir que se convierta en un
obstáculo para la llegada de los cascos azules.
"Este trágico incidente demuestra claramente la
necesidad de redoblar, los esfuerzos por llevar la paz a Yugoslavia"
manifestó en Nueva York el secretario general de la ONU, Butros Ghali. El
Consejo de Seguridad acordó ayer el inmediato envío de 50 observadores
militares. No obstante, no determinó fecha para el despliegue de los 10.000
soldados necesarios para la vigilancia de las regiones conflictivas que las
tropas contendientes deberán abandonar, según el acuerdo logrado en Sarajevo el
día 2 bajo la mediación del enviado de la ONU, Cyrus Vance.
Mientras, en Serbia prosiguió la escalada de los enfrentamientos
entre los partidarios y adversarios del alto el fuego y el consiguiente
despliegue de cascos azules en las regiones en conflicto. El
presidente serbio, Slobodan Milosevic, convocó una reunión de emergencia con
los líderes serbios en Croacia, al parecer para convencerlos de la necesidad de
aceptar el despliegue de los cascos azules.
Sin embargo, Milan Babic, autoproclamado presidente de la
Krajina, no asistió, amenazó con atacar como enemigos e invasores a las tropas
internacionales y aprovechó el derribo del helicóptero comunitario para acusar
al ministro federal de Defensa, de "responsable de este acto
escandaloso".
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