Por HERMANN TERTSCH
El País, Zagreb,
08.01.92
Un helicóptero de la Comunidad Europea (CE) con cinco
observadores a bordo -un francés y cuatro italianos- estalló ayer en el aire al
ser alcanzado por un misil disparado por aviones de combate del Ejército
federal cuando volaba sobre la localidad croata de Madjarevo. No hubo
supervivientes. El alto mando militar serbio-federal reconoció su responsabilidad
en el "trágico incidente" y anunció una investigación y que los
autores "serán sometidos a las medidas legales oportunas". Poco
después era destituido el jefe de la fuerza aérea del Ejército, general Zvonko
Jurjevic.
Un segundo helicóptero comunitario que volaba con el abatido
hacia Zagreb, procedentes ambos de Belgrado, fue también atacado y debió
realizar un aterrizaje forzoso. Sus ocupantes sufrieron diversas heridas de
carácter leve. Estos últimos confirmaron a sus superiores que "habían oído
fuertes explosiones, mucho más fuertes que las de una ametralladora común, que
hacían vibrar la cabina y poco después el otro helicóptero estallaba".
"Inmediatamente vieron un Mig cruzarse ante ellos y tomar rumbo hacia el
sur", manifestó una fuente comunitaria a EL PAÍS. Un sol radiante,
perfecta visibilidad y la fácil identificación de los helicópteros, pintados de
blanco y con el campo azul y círculo estrellado de la CE hacían inconfundibles
los aparatos. La misión de la CE no quiso hablar sobre las causas ni afirmar o
desmentir que se hubiera debido a un ataque de los aviones federales hasta
después de una investigación y el testimonio de los cuatro observadores que
volaban en el segundo aparato. No obstante, en una reunión de urgencia a puerta
cerrada celebrada ayer en el hotel I de Zagreb los jefes de las delegaciones
tenían ya la convicción absoluta de que el Ejército era responsable.
Plan de paz
Este incidente, el más grave que se produce desde la llegada
de los observadores de la CE a Yugoslavia hace seis meses, supone un gravísimo
revés para el envío de fuerzas internacionales de las Naciones Unidas para
imponer el plan de paz acordado en Sarajevo el pasado 2 de enero. Unos 10.000
soldados de la ONU deberían desplegarse, según el acuerdo y una vez comprobado
el mantenimiento del alto el fuego, en las regiones conflictivas en Croacia y
controlar la retirada o disolución de todas las fuerzas armadas en estos
territorios.
Fuerzas radicales serbias han denunciado este acuerdo como
una "claudicación vergonzante" y han advertido que no permitirán el
despliegue de los cascos azules y la desmilitarización de las regiones
conflictivas prevista en los acuerdos, pese a que estas condiciones han sido
aceptadas tanto por el régimen serbio de Slobodan Milosevic como por el
ministro federal de Defensa, Veljko Kadijevic.
Un intenso bombardeo artillero serbio-federal sobre la
ciudad croata de Vinkovci durante el día de ayer fue otro indicio de la
fragilidad de este alto el fuego, cuyo mantenimiento es imprescindible para que
el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas apruebe el envío de sus fuerzas.
También en otros frentes se registraron diversos incidentes, aunque, en
términos generales, la tregua seguía siendo respetada.
El lunes, el presidente croata, Franjo Tudjman, había
restado importancia a la resistencia en el frente serbio a este acuerdo y
expresó su confianza en que el despliegue de los cascos azules en Croacia,
que consideraba inminente, supondría el restablecimiento del orden
constitucional croata en los territorios hoy ocupados por el Ejército federal y
la guerrilla serbia.
El Ministerio del Interior croata había informado a las
15.30 que a las 14.05 sus fuerzas antiaéreas detectaron dos aviones Mig del
Ejército federal sobrevolando a gran altura Zagreb rumbo a Varazdin. Cinco
minutos después, cuando los dos helicópteros comunitarios se hallaban sobre la
localidad de Madjarevo, a unos 50 kilómetros al norte de Zagreb y a 20 de su
destino, uno de ellos, ocupado por cinco monitores de la misión desplegada en
las repúblicas yugoslavas por la CE tras los acuerdos de Brioni de julio
pasado, estalló en el aire, alcanzado por un misil aire-aire, que desde el
primer momento atribuyó a un Mig-21.
El diplomático Fermín Prieto, único observador español que
permanece en Yugoslavia en misión de la CE, se encuentra en buen estado y no se
vio involucrado en el ataque de la aviación federal, según informaron fuentes
del Ministerio de Asuntos Exteriores.
LA FUERZA DE LA REALIDAD CONTRA LA ILUSIÓN DE LA PAZ
El ataque contra el helicóptero de la misión comunitaria, el
bombardeo artillero contra la ciudad croata de Vinkovci y la ya abierta
revuelta de la guerrilla serbia contra el acuerdo de paz, que califica de
"claudicación inaceptable", fueron ayer las respuestas de la realidad
bélica a la ilusión del presidente croata, Franjo Tudjman, que había dado la
guerra por prácticamente concluida y anunciado una "retirada
honorable" del Ejército federal, al tiempo que descalificaba como
insignificante la oposición de la guerrilla serbia al acuerdo. Horas antes del
incidente, el general Vladimir Vukovic, comandante de las tropas federales en
Eslavonia occidental, había indicado que el Ejército federal respetaría el alto
el fuego en la medida en que lo hicieran las unidades croatas.
Sus palabras dejaban traslucir la profunda desconfianza que
se vive en el frente: "La parte croata está muy interesada en que se
respete el alto el fuego porque o se dieron cuenta de que en el plano militar
no pueden hacer nada, o porque ganan tiempo para distribuir las armas
importadas por Croacia".
Es evidente que Tudjman nunca pierde ocasión para
equivocarse y que este hábito le está costando muy caro a su pueblo.
El Ejército reconoció esta vez su responsabilidad. En otras
ocasiones las autoridades militares han negado evidencias. Belgrado llegó a
decir que el ataque aéreo contra la sede presidencial en Zagreb lo habían
escenificado los croatas y que la Guardia Nacional dinamitaba los edificios en
Dubrovnik para simular daños de los ataques de artillería del Ejército serbio-federal.
Con la bola de fuego en que se convirtió el helicóptero
comunitario sobre el pueblo de Madjarevo han caído hechas añicos las esperanzas
de una inminente llegada de los cascos azules. Ayer, en la sede
comunitaria en Zagreb nadie se atrevía a vaticinar cual sería el inmediato
futuro de la propia misión europea.
El acuerdo de paz logrado en Sarajevo el 2 de enero se ha
convertido en una carga de profundidad contra el frente serbio, en cuyo seno
son muy fuertes quienes pretenden impedir a toda costa su aplicación, a pesar
de que el mismo Vukovic admitió el cansancio de sus tropas.
Los espíritus que sacó el presidente serbio, Slobodan
Milosevic, de la botella del radicalismo nacionalista -los dirigentes de los
autoproclamados territorios autónomos serbios en Croacia- no se avienen ahora a
las razones que llevaron a éste a adherirse al acuerdo suscrito en Sarajevo.
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