Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
03.03.91
POSGUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO
Oskar Lafontaine, candidato socialdemócrata a la cancillería
en las últimas elecciones federales alemanas, condenó ayer el apoyo de partidos
miembros de la Internacional Socialista a la guerra contra Irak. "Una
aplicación consecuente del embargo hubiera sido mejor que una guerra que ha
causado grandes pérdidas de vidas humanas. La destrucción de vida no es una
política socialdemócrata", declaró Lafontaine a EL PAÍS en Madrid.
El presidente del Estado federado del Sarre y máximo
artífice de la renovación ideológica del Partido Socialdemócrata Alemán señaló
que, "si los partidos socialistas gobernantes se han guiado por máximas
conservadoras en la guerra del Golfo, han quedado por detrás de esa mitad del
Senado norteamericano que no son precisamente marxistas o socialistas
rabiosos", en referencia a los senadores en Washington que pedían retrasar
la acción armada para dar tiempo a tener efecto político al embargo contra
Irak. "Si tienen una teoría auténtica, los partidos socialistas y
socialdemócratas la tienen que basar en la protección de la vida y la
oportunidad del individuo, independientemente de su origen y raza. La idea de
la socialdemocracia siempre ha sido internacionalista, por muchas veces que los
partidos socialdemócratas hayan violado este principio".
"Aceptando esto", continuó Lafontaine, "los
partidos socialdemócratas tienen que plantearse la cuestión básica de cómo
proteger la vida de todos los implicados". En el caso de la posición ante
la crisis del golfo Pérsico y sus posibles soluciones, "se enfrentaban al
muy difícil dilema de sopesar las opciones", declaró Lafontaine, que
participó en Madrid en un seminario sobre Metrópolis y economía en los
noventa.
Superación del clasicismo
"Si se piensa en categorías clásicas de la política y
la política exterior, sí se puede decir que la intervención era justificable
desde diversos puntos de vista, y en esta categoría clásica del pensamiento
también puede decirse que ha tenido cierto éxito. Nosotros [los
socialdemócratas alemanes] consideramos que hemos superado esas categorías
clásicas de pensamiento, y nuestra máxima prioridad -que no se daba antes- es
la preservación de la vida". Lafontaine no dejó duda de que su postura en caso
de haber estado al mando del Gobierno de Bonn hubiera sido opuesta a la de los
Gobiernos socialistas de Madrid y París y a la postura de los socialistas
italianos. "Es ilusorio pensar que situaciones de violencia se pueden
solucionar aplicando mayor violencia". "Si se acepta que la protección
de la vida es el objetivo primordial de la política, la intervención armada
contra Irak es muy cuestionable. No sabemos aún cuántos seres humanos han
muerto, no sabemos en qué medida se ha avanzado en la destrucción del medio
ambiente, no está demostrado que el embargo no hubiera obligado finalmente
también a ceder a Sadam Husein", señaló Lafontaine.
El dirigente socialdemócrata alemán manifestó que los
Gobiernos de Europa debían haber otorgado más apoyo a "aquella minoría en
el Senado de Estados Unidos que solicitaba más tiempo para hacer funcionar el
embargo". Lafontaine advirtió contra la autocomplacencia occidental tras
la aplastante victoria de las fuerzas de la coalición internacional sobre Irak.
"Que nadie olvide que, aunque Sadam pueda ser derrocado y desaparecer,
bajo las alfombras de bombas que han cubierto Irak surgirán nuevas generaciones
que han sufrido tanto y que albergan tanto odio que demostrarán en el futuro
que la paz no se construye a bombazos".
Dadas las grandes diferencias entre los partidos miembros de
la Internacional Socialista, Lafontaine denunció que "aquellos partidos
que actúan movidos por categorías de pensamiento y esquemas nacionales pueden
llamarse socialistas o socialdemócratas, pero no lo son".
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