Por HERMANN TERTSCH
El País, Sofía,
28.11.90
La huelga convocada por la oposición búlgara para imponer la
dimisión del primer ministro, Andrei Lukanov, y su Gobierno monocolor del ex
comunista Partido Socialista (PSB) entró ayer en su segundo día sin lograr
su objetivo de paralizar el país.
Aunque ayer nuevos colectivos de trabajadores se unieron a
los huelguistas, los dirigentes de la oposición reconocieron que aún no han
logrado extender el paro a los sectores del transporte y la energía. El
sindicato independiente Podkrepa, convocante de la huelga, intentará hoy
paralizar el transporte en Sofía, que funciona parcialmente.
El partido del Gobierno y todo el aparato comunista está
ejerciendo presiones masivas en todo el país para hacer fracasar la huelga. El
propio Lukanov y el jefe del PSB, Alexander Lilov, acudieron a las cocheras del
transporte público de Sofía para limitar al mínimo la respuesta a la
convocatoria de huelga.
Directores de las empresas y mandos intermedios, adscritos
al aparato comunista rebautizado como PSB, amenazan con acciones penales,
despidos y sanciones económicas a los huelguistas. En el sindicato oficial,
autodenominado ahora independiente, existen partidarios de la unidad de acción
con Podkrepa para derribar a Lukanov. No obstante, ayer mantenía su actitud de
no unirse a la huelga y recoger firmas para imponer la dimisión del primer
ministro.
La oposición se concede de plazo hasta el fin de semana para
generalizar la huelga o dar por perdida esta batalla por el poder con el
Gobierno del PSB. Algunos sectores de la oposición se mostraron partidarios de
un regreso de la Unión de Fuerzas Democráticas (UFD) al Parlamento, que
abandonó el viernes tras perder una moción de censura contra el primer
ministro.
Retorno condicionado
Según declararon fuentes opositoras, de no tener éxito la
huelga general indefinida, el regreso al Parlamento sería la única medida capaz
de desbloquear la situación política y evitar que la grave tensión social
escape a su control y provoque enfrentamientos callejeros. Una condición que
plantea la UFD para su vuelta al Parlamento es el compromiso de autodisolución
del mismo y convocatoria de nuevas elecciones para febrero próximo.
No obstante, la mayoría en la oposición confía aún en
generalizar la huelga en todo el país antes del próximo fin de semana.
Ayer se celebraron nuevas manifestaciones en demanda de la
dimisión de Lukanov, la mayor de ellas se desarrolló en el centro de Sofía con
participación de varias decenas de miles de obreros y estudiantes.
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