Por HERMANN TERTSCH
El País, Bonn,
13.11.86
El Parlamento Europeo celebrará hoy un debate urgente sobre
la ola tóxica que padece el río Rin como resultado del incendio de un almacén
de la empresa química Sandoz, en Basilea (Suiza). El desastre ecológico provocó
ayer la reunión de los ministros de Medio Ambiente de los Estados ribereños del
Rin y representantes de la Comunidad Europea, que estudiaron en Zúrich la
situación provocada por la muerte de la mayor parte de la fauna y la flora del
río. Esta reunión fue convocada urgentemente por el presidente federal suizo,
Alphons Egli, que asume en su país las competencias de Interior y Medio
Ambiente.
[La organización terrorista germanoccidental Fracción del
Ejército Rojo (RAF) se atribuyó ayer en llamadas a diversos medios de
comunicación suizos la autoría del incendio en los almacenes de Sandoz. Las
autoridades suizas expresaron sus dudas de que la reivindicación sea
auténtica].
El ministro de Medio Ambiente de la República Federal de Alemania,
Walter Wallmann, como representante del Estado más afectado por la
contaminación tóxica de las aguas del Rin, declaró ayer en Bonn que el
accidente en la nave del consorcio Sandoz obliga a adoptar con urgencia medidas
de seguridad y controles homologados para la industria química y farmacéutica.
En la reunión de Zúrich se trataron también diversos
aspectos sobre las responsabilidades e indemnizaciones y sobre coordinación
entre países en caso de siniestro.
El incendio en la nave de Sandoz en Basilea se produjo el
día 1 de noviembre. Gran parte del agua utilizada en la extinción del incendio
se filtró al Rin. Las autoridades federales alemanas no dieron la alarma hasta
varios días después, cuando se hizo patente la catástrofe al descubrirse sobre
la superficie del Rin decenas de miles de anguilas y peces muertos. Tampoco las
autoridades suizas reaccionaron a tiempo para tomar medidas que, en un
principio, hubieran ayudado a paliar los efectos de las dos olas de agua
envenenada que han bajado por el Rin y lo han convertido en un río virtualmente
muerto, cuya recuperación llevará muchos años.
A medida que se ha ido conociendo la actuación de la
compañía Sandoz ha ido en aumento la indignación de la población, que no sólo
ha sufrido la pérdida de la vida en su mayor río, sino que además debe hacer
frente a todo tipo de incomodidades derivadas de los cortes de suministro de
agua en las localidades que lo obtienen del Rin.
Informe
Según pudo saberse ayer, Sandoz cuenta desde 1981 con un
estudio sobre los riesgos que entrañaba su almacén y la posibilidad de un
envenenamiento similar al acaecido, que había sido redactado por una compañía
de seguros suiza.
El partido de los verdes de la RFA recibió este informe y,
tras comprobar su autenticidad, lo ha hecho público. En el informe confidencial
se advierte sobre los peligros que concurren en la nave 956, la que se incendió
el pasado día 1 de noviembre. Elaborado con el propósito de que Sandoz contratara
un seguro, el informe señala que "un incendio en una de las naves podría
traer consigo el escape de sustancias venenosas y productos tóxicos procedentes
de la combustión".
El riesgo de incendio era considerado en el informe como
"mediano". Los efectos del mismo, sin embargo, como
"grandes". "En un incendio en una de las naves, productos
explosivos, combustibles y venenosos, quedarían derramados al salirse de los
recipientes de plástico y metal y acceder al Rin mezclados con el agua
utilizada en la extinción", dice el texto. Pese a este informe, que
concluyó con la negativa de Sandoz a contratar el seguro, la compañía
farmacéutica no tomó medidas para hacer frente a los riesgos expuestos.
El director de Sandoz, Edgar Fazel, declaró el lunes:
"Tenemos mala conciencia, y diría que este suceso nos ha conmocionado y
abatido".
El accidente se consumó exactamente como lo habían previsto
los expertos de la compañía de seguros, y los efectos no fueron aún más
catastróficos al no romperse los recipientes que, conteniendo sodio, se
hallaban junto a la nave siniestrada. De haber entrado el sodio en contacto con
el agua, la catástrofe habría sido aún mayor y podría haber causado víctimas.
Sin embargo, la compañía Sandoz no ha sido la única culpable
de que, tras años de esfuerzos humanos, técnicos y económicos por reducir la
contaminación del gran río centroeuropeo, éste haya quedado por un período aún
no previsible sin la mayor parte de las especies que lo habitaban.
Ha sido confirmado que otra compañía farmacéutica, Ciba
Geigy, expulsó al Rhin, desde una fábrica de Basilea, 400 litros de Atrazin, un
herbicida de alta toxicidad.
No ha sido determinado aún con exactitud en qué medida las
sustancias venenosas han penetrado en el subsuelo en las riberas meridionales
del Rhin y si va a existir, por tanto, un riesgo a largo plazo para los pozos
de donde se extrae el suministro de agua para la población, y si tendrá efectos
nocivos para la fauna y la flora. Según un portavoz del Ministerio de Medio
Ambiente de Renania Westfalia, el mayor problema no va a ser el del suministro
del agua, sino la total destrucción de la microflora y la microfauna. "Los
efectos biológicos a largo plazo son aún imprevisibles" señaló.
Síndrome Chernobil
La Federación de Industrias Químicas de la RFA se ha
apresurado a anunciar inmediatas revisiones de los sistemas de control y
seguridad en sus instalaciones. Está aún muy presente en la RFA la catástrofe
de la central nuclear de Chernobil y la reacción de amplios sectores de la
población con iniciativas de protesta, que van desde la manifestación pacífica
a actividades de sabotaje contra compañías explotadoras de centrales nucleares.
Con la hipersensibilidad de la población alemana hacia
problemas del medio ambiente, las compañías químicas temen que surja un frente
activista contra sus intereses y han criticado en el seno de su organización a
Sandoz, que les ha hecho un flaquísimo favor con su esfuerzo de economizar en
medidas de seguridad recomendadas en el citado informe.
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