Por HERMANN TERTSCH
El País, Viena,
25.11.86
El resultado de las elecciones generales celebradas el
domingo en Austria, que supuso graves pérdidas para los dos grandes partidos en
favor de los liberales de tendencia derechista y de los verdes, ha trastocado
todo el panorama político de ese país. La perspectiva de los socialistas de
crear, según su declarada voluntad, un Gobierno de coalición con los democristianos
(OEVP), dejó de ser segura ayer. En el OEVP, en el que el grave retroceso ha
causado profunda conmoción, se alzaron voces de dirigentes regionales contra la
coalición con los socialistas.
Las directivas de los cuatro partidos que tendrán acceso al
nuevo Parlamento mantuvieron ayer reuniones separadas para estudiar una
situación totalmente nueva en la Austria de la posguerra. La clara erosión de
los partidos tradicionales y la polarización del voto de protesta hacia los
extremos hizo surgir dudas entre los democristianos (OEVP) sobre la oportunidad
de una gran coalición con los socialistas (SPOE). Las negociaciones para formar
Gobierno serán, en todo caso, largas y difíciles. El canciller federal Franz
Vranitzky, que presidiría las negociaciones por parte socialista, manifestó
ayer que espera que dentro de seis u ocho semanas Austria pueda tener un nuevo
Gobierno. Sin embargo, advirtió que, si en el partido conservador se impone la
tendencia contraria a una coalición con los socialistas, él renunciará al
encargo del presidente de la República, Kurt Waldheim, para formar Gobierno.
El OEVP ha quedado profundamente dividido tras su
catastrófico resultado. Ayer proliferaron las opiniones, en parte
diametralmente opuestas, entre sus diferentes dirigentes. Su candidato a la
cancillería, Alois Mock, que tuvo que ser tratado por un médico antes de
comparecer en la televisión en la noche electoral, es criticado ya abiertamente
por algunos. Aunque manifestó que continuará al frente del partido, existen
serias dudas al respecto.
Finalmente, Kurt Waldheim ha supuesto el desastre para los
conservadores. El OEVP ha pagado cara la campaña nacionalista y de tinte
antisemita que realizó para aupar a Waldheim al poder en junio pasado. Esta
campaña se ha vuelto contra el partido beneficiando al derechista Joerg Haider.
Sin la controversia Waldheim, el Gobierno del canciller Fred Sinowatz, en
alianza con el anterior líder liberal, Norbert Steger, se hubiera mantenido
hasta la fecha inicialmente prevista para las elecciones, en primavera, y la
victoria del OEVP habría sido prácticamente segura.
Hoy todas las fórmulas políticas posibles perjudican al
OEVP. De entrar en un Gobierno con los socialistas, los liberales de Joerg
Hainer capitalizarán la oposición conservadora, lo que podría suponer el
hundimiento del OEVP.
Oposición a los liberales
Si sus condiciones para formar coalición con el SPOE son
excesivas y Vranitzky renuncia a formar Gobierno, el OEVP recibirá el encargo
de Waldheim para formar Gobierno, lo que sólo podría hacer con los liberales. A
esto se oponen algunos sectores del partido, como el segundo alcalde de Viena,
Erhard Busek, que pidió ayer expresamente la permanencia en la oposición. Por
otra parte, las posibilidades de que una coalición de conservadores y liberales
se mantenga toda una legislatura con los socialistas y los poderosos sindicatos
austríacos en contra parece remota. La bancarrota del OEVP, que, tras 16 años
en la oposición y con un Gobierno desprestigiado, sufre una sustancial pérdida
de votos, no tiene precedente en la historia democrática austriaca.
En el SPOE es evidente el alivio por haber evitado, aunque
fuera gracias al saqueo liberal de votos conservadores, una mayoría
relativa del OEVP.
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