Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Viena
El País Lunes,
24.11.86
El partido socialista (SPOE) logró ayer, aunque con fuertes
pérdidas, mantener la mayoría relativa en las elecciones generales austriacas,
debido a que su principal oponente, el partido popular (OEVP), de tendencia
democristiana, también sufrió un grave descalabro electoral. El SPOE, con el
canciller federal, Franz Vranitzky a la cabeza, ha conseguido evitar una
derrota catastrófica que parecía segura tras la rotunda victoria del
conservador Kurt Waldheim en las elecciones presidenciales en junio pasado.
Sin embargo, ambos grandes partidos perdieron gran número de
electores ante los dos pequeños, el liberal (FPOE) y, los verdes, que
entran por primera vez en el Parlamento austriaco. La gran sorpresa de las
elecciones celebradas ayer fue el enorme incremento del voto al partido
liberal, encabezado por el joven político Joerg Haider, de 36 años, conocido
por sus simpatías por la extrema derecha pangermanista. El partido socialista
ha logrado el 43,3% de los votos emitidos, un 4,3 por ciento menos que en las
anteriores elecciones legislativas en 1983. El partido popular, con el 41,29%,
perdió 1,9 puntos frente a 1983. Los liberales de Joerg Haider, recibieron el
9,72%, duplicando casi su resultado anterior. Los verdes entran por
primera vez al Parlamento de Viena con el 4,63 % de los votos. El SPOE ha
perdido 10 escaños de los 90 que ocupaba en el parlamento de Viena. El OEVP
logró 76 escaños frente a los 81 que ostentaba. El partido liberal amplía en
seis, hasta 18 escaños, su presencia parlamentaria y los verdes conquistaron
nueve.
El canciller federal Franz Vranitzky, que en cinco meses en
el poder ha logrado evitar la espectacular derrota que se perfilaba, anunció
ayer en una primera reacción a los resultados que comenzará negociaciones con
los democristianos del OEVP para formar una gran coalición y rechazó de nuevo
toda posibilidad de una alianza con el liberal Joerg Haider. En el partido
socialista era patente ayer el alivio que ha supuesto este resultado que les
permitirá seguir dirigiendo el próximo gobierno.
Alois Mock, el candidato a la cancillería del partido
popular OEVP, era ayer el gran derrotado. Por quinta vez consecutiva, el OEVP
fracasa en sus intentos de convertirse en el mayor partido austriaco. No
obstante, Mock desmintió ayer su retirada de la vida política que se había vaticinado para el caso de que no obtuviera la victoria que hace pocos meses
parecía segura.
Tras 16 años de oposición y con la imagen gravemente
deteriorada de los socialistas, Alois Mock no ha sido capaz de conquistar
credibilidad como alternativa al SPOE. "Está claro que pese a la
sensacional pérdida de votos de los socialistas, no hemos logrado nuestro
objetivo".
El gran triunfador, Joerg Haider, se mostró ayer
"sorprendido" por su éxito y anunció una lucha contra "el
avasallamiento de los partidos tradicionales" que, según dijo, "se
han repartido elegantemente las prebendas en este Estado". Haider rechazó
las críticas que le tachan de ultraderechista y manifestó que "ya está
bien de tanta tontería".
Entablar negociaciones
Haider se mostró abierto a entablar negociaciones de
coalición con cualquiera de los dos grandes partidos y respecto a la tajante
negativa de Vranitzky a hacer una alianza con él.
El auge del partido liberal con Joerg Haider a la cabeza, no
se achacaba ayer en Viena sólo al voto de la extrema derecha que, cómo ya
anunció el presidente del partido neonazi NDP, le ha apoyado. Muchos electores
descontentos con los dos partidos tradicionales se decidieron por un voto
de castigo apoyando al joven abogado, como otros lo hicieron votando a
los verdes. Éstos no han logrado irrumpir con la fuerza que esperaban
en el Parlamento debido a que la presentación de sus candidaturas estuvieron
precedidas de grandes luchas internas que acabaron en la presentación de varias
listas ecopacifistas en diversos Estados federados. En todo caso, como señalaba
ayer el secretario del SPOE, Heinrich Keller, ha causado preocupación el gran
éxito de Haider.
Se confirma el claro resquebrajamiento de los dos partidos
tradicionales austriacos. El eco que ha tenido finalmente la campaña
unidimensional y demagógica de Haider, un candidato que terminó, nadie sabe si
por casualidad, su campaña electoral en Braunau, el pueblo natal de Adolfo
Hitler, desmuestran, si no el potencial de la extrema derecha, sí el hecho de
que, como se vio ya con la elección de Waldheim a la jefatura del Estado, los
austriacos ya no descalifican por principio a alguien que pone en duda el
consenso antifascista sobre el que se basa la creación del Estado austriaco.
Haider ha insistido en su campaña en que no permitirá que se ataque a los
austriacos que lucharon valientemente en la II Guerra Mundial en el bando nazi.
También son bien conocidas sus arengas contra la
extranjerización de Austria y especialmente contra los derechos de la minoría
eslovena en Carintia. En este estado, Haider consiguió el 20,9%, más del doble
de su resultado medio austriaco.
Uno de los principales columnistas austriacos, Hans
Rauscher, ha comentado que este país hace tiempo que ha dejado de ser la
"isla de los felices". Han surgido nuevos fantasmas olvidados desde
los años treinta; entre ellos, la descalificación de los grandes partidos
democráticos que ha practicado con éxito Haider. Rauscher aboga por una gran
coalición para evitar que Austria quede definitivamente desmembrada de
Occidente.
Dada la negativa rotunda del SPOE a entablar contactos con
Haider, los dos grandes partidos deberán llegar a un acuerdo para formar una coalición que permita afrontar los graves problemas económicos y de
reestructuración pendientes en el país. De no llegar a un acuerdo es poco
probable que el OEVP, con Alois Mock pudiera formar una coalición con el FPOE
capaz de afrontar las reformas con la oposición de socialistas y los potentes
sindicatos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario