Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
22.11.86
El partido socialista (SPOE) de Austria corre el riesgo de
perder en las elecciones generales de mañana, por primera vez en los últimos 16
años, la mayoría relativa ante el partido popular (OEVP), de tendencia
democristiana. Sin embargo, todos los indicios de los últimos meses sugieren
que los socialistas permanecerán en el Gobierno, en una gran coalición con el OEVP.
La oposición en el próximo Parlamento austriaco quedaría así
reducida al pequeño partido liberal (FPOE). Las elecciones, previstas en
principio para la próxima primavera, fueron adelantadas tras romper el actual
canciller federal, Franz Vranitzky, la coalición del SPOE con los liberales.
Causa de esta ruptura y de la convocatoria anticipada fue la elección como jefe
del partido liberal de Joerg Haider, un joven político conocido por sus ideas
pangermanistas y cercanas en muchos casos a la extrema derecha.
La campaña electoral ha estado marcada por el tedio, en gran
parte debido al hastío de los austriacos tras la virulenta polémica ante las
elecciones presidenciales, que concluyeron el 8 de junio pasado con la victoria
por mayoría absoluta de Kurt Waldheim. La similitud de los programas de
socialistas y democristianos y la previsible gran coalición, ante la
imposibilidad de mayorías sólidas, han impedido que los problemas actuales del
país fueran objeto de un debate real en la campaña.
Según los sondeos previos, los dos grandes partidos, SPOE y
OEVP, están muy igualados y ambos podrían ganar por escasa diferencia su
mayoría relativa. La ruptura de la coalición entre socialistas y liberales ha
provocado una corriente de simpatía hacia Vranitzky, en quien los socialistas
han depositado sus esperanzas de evitar una catástrofe electoral. La
popularidad del canciller compensa los avances logrados por el OEVP, cuyo
candidato a la jefatura de Gobierno, Alois Mock, está lejos de ser un líder
carismático.
Vranitzky, que sucedió a Fred Sinowatz en la cancillería al
dimitir éste tras la victoria de Kurt Waldheim en junio, es un ex banquero
pragmático, ajeno a la doctrina socialista. Ha descartado ya la posibilidad de
crear una nueva coalición con los liberales y apuesta abiertamente por una gran
coalición para superar los graves problemas a que se enfrenta la economía
austriaca. Está pendiente una gran reestructuración de la industria estatal con
un enorme coste económico y social.
En el partido socialista existe una corriente partidaria de
no hacer una coalición y pasar a la oposición para renovar una sustancia
ideológica prácticamente inexistente en una dirección que ostenta el poder
desde 1970. El ala izquierda del partido cree que, si el SPOE hubiera pasado a
la oposición en abril de 1983, cuando el entonces canciller, Bruno Kreisky,
dimitió al perder la mayoría absoluta, hoy los socialistas no se hallarían en
la precaria situación en que están. De ser, pese a Vranitzky, muy graves las
pérdidas de los socialistas y quedar por debajo del OEVP, con lo que el
canciller en una hipotética gran coalición sería el democristiano Mock, entre
los socialistas aumentarían las voces contrarias a esta alianza.
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