Por HERMANN TERTSCH
El País, Bonn,
12.11.86
La Federación de Sindicatos Alemanes (DGB) va a comprar de
nuevo la inmobiliaria Neue Heimat, que había vendido hace tan sólo seis semanas
al industrial panadero Horst Schiesser. Con el anuncio de este nuevo paso en el
largo camino por la crisis y el escándalo de la inmobiliaria sindical queda
confirmado el fracaso de los intentos de saneamiento de la compañía por parte
de Schiesser y se confirma la inviabilidad de la solución buscada por los
sindicatos para deshacerse de la Neue Heimat. El holding sindical
BGAG, que había vendido a Schiesser la inmobiliaria, anunció que la comprará de
nuevo, después de una reunión con los 15 bancos representantes de las más de
150 instituciones de crédito acreedoras.
Según anunció el director gerente de la BGAG el lunes, ha
quedado claro que "los bancos no quieren trabajar a largo plazo con el
señor Schiesser". Por ello, y para evitar la inminente amenaza de quiebra,
los sindicatos, por medio de la BGAG, retomarán la propiedad de la inmobiliaria
para buscar una vía de saneamiento en colaboración con los bancos.
Escándalo político
Schiesser había comprado el 98% de esta inmobiliaria por el
precio simbólico de un marco. La compañía arrastra deudas por valor de 13.000
millones de marcos, fruto de una gestión deficiente, inversiones fracasadas y
un sinfín de irregularidades financieras que desde hace años no dejan de salir
a la luz pública. El escándalo en torno a la Neue Heimat, que en su día fue la
compañía modelo de los sindicatos, ha supuesto ya un grave descalabro político
para el movimiento obrero organizado y es una de las causas del hundimiento
electoral del Partido Socialdemócrata (SPD). La Neue Heimat es propietaria de
190.000 viviendas sociales, lo que la convierte en el mayor consorcio
inmobiliario de Europa. Los inquilinos temen, desde que surgió el escándalo al
conocerse el estado financiero de la compañía, que sus viviendas pierdan el
carácter social y los alquileres sean aumentados consiguientemente. Schiesser
afirmó, al tomar las riendas de la compañía hace mes y medio, que no sería
necesario vender viviendas ni retirarle el carácter social, en el marco del
concepto de saneamiento elaborado por sus colaboradores. No obstante, los
bancos han insistido en que la inmobiliaria cumpla sus obligaciones de
inmediato y han negado a Schiesser la credibilidad y solvencia para un
aplazamiento de los pagos. En las últimas negociaciones entre los bancos y el
empresario se llegó a la conclusión de que la venta de viviendas se haría
necesaria, y aun así, las posibilidades de pagar las obligaciones eran remotas,
por lo que la quiebra parecía inevitable. Los bancos exigieron entonces
al holding sindical que responda a sus compromisos previos a la
venta. El holding sindical se ha comprometido a crear una empresa que
retome la inmobiliaria y a concederle los mismos apoyos financieros prometidos
a Schiesser cuando éste se hizo con la compañía. Para ello, el holding sindical
ya vendió hace dos semanas la mayoría de las acciones de su banco, el BFG, a
una compañía de seguros, la Aachener und Munchener.
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