Por HERMANN TERTSCH
El País, Vilna,
11.02.91
"Ahora comienza la historia y lo que siento no es
pesimismo sino miedo, mucho miedo". Estas palabras de una joven madre
lituana describen bien el estado de ánimo de muchos lituanos. Votaron
masivamente en favor de lo que consideran su derecho inalienable, pero pocos
parecen creer en que Moscú vaya a reconocerlo. La mayoría espera una
intervención militar soviética antes de la fecha fijada por Mijail Gorbachov
para el referéndum sobre la Unión. Las fuerzas estacionadas en Lituania han sido
reforzadas con 1.400 cadetes de las tropas del Comité de Seguridad del Estado
(KGB). Las autoridades electas de la república no tienen la menor idea de
cuándo y dónde se mueven en su territorio las fuerzas que se hallan
oficialmente de maniobras desde las cero horas de ayer.
Hay miedo al segundo golpe tras el que costó la
vida a 14 personas en enero. La diminuta Lituania se ha erigido en el
precedente que podría desencadenar la disolución del inmenso imperio soviético
o, por el contrario, demostrar que el Kremlin está decidido a preservar la
Unión aún a costa de las reformas democráticas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario