Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Budapest
El País Lunes,
26.03.90
UNA NUEVA EUROPA
Los ciudadanos húngaros acudieron ayer masivamente a las
urnas en las primeras elecciones libres que se celebran en este país, miembro
del Pacto de Varsovia, desde hace 44 años. Sin mayores incidentes que la
anulación de votos en algunos colegios electorales a causa de errores debidos a
la complejidad de la ley electoral, Hungría entró ayer en una nueva era de democracia.
La jornada transcurrió con normalidad.
Una semana después de las elecciones en la República
Democrática Alemana (RDA), Hungría toma el relevo en este gran año electoral
que pondrá fin a las dictaduras instauradas en Europa del Este tras el fin de la
II Guerra Mundial. En abril votarán los yugoslavos eslovenos y croatas, en mayo
los checoslovacos y quizá los rumanos. Hungría votó en el marco de una absoluta
libertad de expresión, respeto a los derechos humanos garantizado por el
Gobierno de transición saliente y bajo el control de observadores
internacionales que velarán por la corrección del recuento de votos. Los
húngaros eligen libremente los 386 diputados de que se compone el Parlamento.
No obstante, la profunda crisis económica y los trágicos
incidentes en la vecina Rumanía, en los que murieron al menos siete miembros de
la minoría húngara durante la pasada semana, pesan sobre la sociedad húngara y
hacen aún más imprevisible el resultado de las elecciones, que oficialmente se
dará a conocer hoy.
Consumó así la liquidación del sistema comunista, en cuyo
desmantelamiento Hungría ha sido pionera desde hace casi dos décadas. Al cierre
de esta edición no se conocían aún los resultados, si bien se percibía un alto
índice de participación, inesperado dada la apatía demostrada por los
ciudadanos húngaros durante la última fase de la campaña electoral.
Los últimos sondeos planteaban una gran interrogante sobre
la identidad de los partidos y líderes que podrán aspirar a formar el primer
Gobierno poscomunista de este país del Pacto de Varsovia. Dos formaciones
políticas, el Foro Democrático Húngaro (MDF), dirigido por Jozsef Antall, y la
Alianza de Demócratas Libres (SzDSz), dirigida por Janos Kiss, eran ayer las
favoritas para lograr una mayoría relativa en las urnas.
No obstante, la gran incógnita era el resultado que pudiera
cosechar el Partido de los Pequeños Campesinos, quien fuera mayoritario en
Hungría antes de la toma del poder del estalinismo en Hungría, en 1947. Este
partido podría tener al final la suerte del nuevo Gobierno en sus manos al ser
el potencial aliado tanto del Foro Democrático Húngaro como de la Alianza de
Demócratas Libres en una futura coalición.
También era absolutamente imprevisible ayer el resultado que
pudiera cosechar el Partido Socialista Húngaro (PSH), emanado del antiguo
partido comunista y liderado por los grandes protagonistas de las reformas
liberalizadoras en Hungría.
Esperanzas
Si bien las últimas encuestas no le concedían más del 10% de
los votos, sus dirigentes tenían ayer esperanzas de poder capitalizar tanto el
papel como motor de la democratización, como los errores de la Alianza de
Demócratas Libres, que ha realizado una campaña caracterizada por su tono
agresivo y radical, al igual que los nacionalistas y populistas del Nuevo Foro.
El voto en la ciudad de Budapest, que supone prácticamente
el 20% del electorado húngaro estaba casi absolutamente definido entre el Foro
Democrático Húngaro, por un lado, el SzDSz y la organización juvenil Fidesz por
otro, con la referida incógnita de la respuesta popular a la candidatura del
Partido Socialista Húngaro, que realizó una campaña muy moderada y
conciliadora, frente a los sistemáticos ataques anticomunistas a que se vio
sometido como heredero del partido único del antiguo régimen.
Los comunistas, integrados en el Partido Socialista Obrero
Húngaro (PSOH), que mantuvieron el nombre del antiguo partido comunista en
oposición a los reformistas del Partido Socialista Húngaro, no superarán
probablemente el 4% necesario para acceder al Parlamento, según las
previsiones.
Kalman Dozse, portavoz del PSOH y ex embajador de Hungría en
España, manifestó ayer a EL PAÍS: "Para sobrevivir necesitamos el 5%.
Después, la sociedad irá cambiando de opinión ante los problemas que se
avecinan". "Nosotros creemos que se cometieron muchos errores en el
pasado, pero nos negamos a que se descalifique sistemáticamente todo lo que ha
sucedido en los últimos 40 años", manifestó.
La Alianza de Demócratas Libres ha rechazado desde el
principio toda posibilidad de coalición con el Partido Socialista de Imre
Pozsgay, del primer ministro, Miklos Nemeth y del ministro de Asuntos
Exteriores, Gyula Horn. El Foro Democrático Húngaro anunciado a su vez por boca
de su presidente, Antall, que espera salir victorioso de los comicios para
dirigir la recuperación económica y la salida de la crisis en que se halla
sumida Hungría.
[Los observadores oficiales extranjeros destacaron ayer al
cierre de las urnas que las elecciones se han celebrado en condiciones
regulares, informa France Presse].
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