Por HERMANN TERTSCH / PIOTR ADAMSKI
El País, Varsovia,
10.12.90
Lech Walesa, premio Nobel de la Paz y líder del sindicato
Solidaridad que afrontó ya en 1980 la lucha contra la dictadura comunista, se
convirtió ayer en el primer jefe de Estado democráticamente electo de Polonia.
Según los primeros sondeos realizados ante los colegios electorales, con el 75%
de los votos en la segunda ronda de las elecciones presidenciales, Walesa se
impuso claramente a Stanislaw Tyminski, un empresario polaco-canadiense-peruano
que había logrado el segundo puesto en la primera ronda. Este candidato -con un
pasado oscuro y con claros vínculos con el aparato comunista del antiguo
régimen polaco- logró el 25% en esta segunda vuelta.
Este resultado es casi el mismo que Tyminski obtuvo en la
anterior consulta del 25 de noviembre, en la que el gran derrotado fue el jefe
del Gobierno, Tadeusz Mazowiecki, que quedó eliminado con un tercer puesto y
tan sólo el 18% de los sufragios.
Walesa promete ser un presidente decidido de Polonia. El
líder obrero de Gdansk fue elegido ayer presidente de Polonia en el primer
sufragio general, directo y plenamente democrático jamás celebrado en ese país,
al sumar el 75% de los votos emitidos. El inesperado rival de Walesa, Stanislaw
Tyminski, fue apoyado por un 25% de los votantes, según datos no oficiales
facilitados anoche por el instituto alemán especializado INFAS.
53% de participación
La participación electoral alcanzó un 53%, 10 puntos menos
que en la primera ronda, celebrada el pasado 25 de noviembre, en que quedó
derrotado el primer ministro Tadeusz Mazowiecki.
En la conferencia de prensa celebrada ayer inmediatamente
después de conocerse los primeros resultados de los comicios, Walesa manifestó
su deseo de ser un presidente "decidido". "Pienso actuar de una
forma decidida", declaró Walesa, "y también pasar la cuenta de una
forma decidida", en alusión a los funcionarios del régimen comunista.
Walesa afirmó que actuará como "un comisario" de película del Oeste,
"buena gente", "fuerte y eficaz".
Walesa resaltó su deseo de ser presidente de todos los
polacos y subrayó su deseo de entregar el país también en el sentido económico
directo a los ciudadanos. Preguntado sobre el primer ministro dimisionario,
Tadeusz Mazowiecki, Walesa dio a entender que no le incluía en sus planes
políticos, a pesar de que "seguramente encontrará un sitio en el que poder
servir a Polonia, tal como contribuyó al éxito de Solidaridad". El
presidente electo no desveló ayer a quién designará como futuro primer
ministro, señalando que en juego entraban por lo menos siete candidaturas, de
las cuales, sin embrago, según fuentes fidedignas, la más probable es la del
abogado Jan Olszewski. Los colaboradores de Walesa en estudios de televisión
polaca expresaron ayer la esperanza de que Walesa base su Gobierno en esta
fracción de Solidaridad.
Interrogado sobre su flamante rival, el empresario
polaco-peruano-canadiense, Walesa señaló que su desaparición del escenario político
será tan fulminante como fue su aparición. Aludiendo a sus anteriores amenazas
a Tyminski en las que anunciaba que no le dejaría salir del país hasta que no
desmienta las insinuaciones sobre la supuesta colaboración de Walesa con la
policía secreta, éste dijo esperar que "los servicios apropiados"
esclarezcan el caso.
Tyminski, por su parte, declaró no creer en la magnitud de
su derrota y anunció que continuará la lucha por la democracia, "incluso
desde la cárcel". Tyminski, a quien votaron ayer 3,6 millones de polacos,
no descartó la creación de un partido político, a pesar de que no le gusta,
dijo, esta labor. Las declaraciones de Tyminski fueron muy poco congruentes.
La comparación de su programa económico con la privatización realizada por el
rey polaco Casimiro el Grande en el siglo XIV, así como algunas citas del
libro Ivanhoe, de Walter Scott, resultó embarazosamente ridícula.
El presidente electo, Lech Walesa, fue vitoreado anoche por
4.000 personas que se habían congregado en las inmediaciones de la sede de
Solidaridad, en Gdansk. En medio del griterío, vivas y fuegos artificiales,
Walesa habló a los reunidos desde una ventana pidiendo calma. Al entrar en el
edificio Akwen, en Gdansk, Walesa y su mujer, Danuta, fueron recibidos con el
canto tradicional polaco Viva cien años. En una declaración
improvisada, Walesa dijo esperar que "tal como hemos vencido al sistema
totalitario, sin un solo disparo, construyamos uno nuevo". En la segunda
ronda electoral, Walesa obtuvo los sufragios de casi 11 millones de los 27,5
millones de polacos.
Casi dos millones de votos a favor de Lech Walesa fueron
emitidos ayer por los seguidores de Tadeusz, Mazowiecki. Éste llamó el pasado
domingo a apoyar la candidatura del líder obrero para contrarrestar la ofensiva
de las fuerzas del antiguo régimen, seguidoras de Tyminski.
Eventual impugnación
La investidura de Walesa como presidente no podrá producirse
antes de que se cumpla el plazo de seis días, previsto para la eventual
impugnación del resultado electoral. Esta no está del todo descartada, dado que
Tyminski mencionó ayer supuestos casos de intimidación "de los niños"
de personas que apoyaban su candidatura. Ya días antes, Tyminski protestó ante
la junta central electoral por el sistema de marcar el nombre del candidato en
la papeleta con una equis que, según él, hacía posible un fraude electoral,
dado que poniendo dos cruces se invalidaba el voto.
Un policía que controlaba ayer el tráfico en la carretera de
Varsovia a Lublín no tuvo reparo en afirmar que había emitido su voto a favor
de Stanislaw Tyminski. Lo mismo, según dijo, había hecho la mayoría del cuerpo,
"y no porque crea que Stanislaw Tyminski valga como presidente".
"Se trata de impedir", manifestó, "que Walesa saque una
ventaja demasiado amplia. Se le subirían aún más los humos".
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