Por HERMANN TERTSCH
El País, Bonn,
03.08.89
El rechazo de la RDA a las reformas ha provocado este año la
huida al Oeste de 37.000 ciudadanos
Decenas de ciudadanos de Europa del Este, especialmente de
Alemania Oriental, han huido en las últimas semanas a Occidente aprovechando
las relativas ventajas de una situación más relajada en la frontera y la
destrucción del telón de acero entre Austria y Hungría. La frontera abierta ya
entre estos dos países se ha convertido en un agujero negro que despierta una
tentación irresistible para los potenciales fugitivos de la Alemania
socialista.
A las embajadas de la RFA en Berlín Este, Praga y Budapest
llegan continuamente alemanes orientales para intentar forzar una emigración
que aún les ha sido negada. Las autoridades húngaras y el Gobierno de Bonn han
intentado disuadir a los alemanes orientales de utilizar la frontera
austro-húngara para huir, ya que pueden crear graves problemas a Budapest con
sus aliados en el Pacto de Varsovia. Budapest ha advertido a quienes lo vayan
a intentar que en los seis primeros meses de 1989 las patrullas fronterizas
habían detenido a 500 alemanes orientales que intentaban cruzar ilegalmente la
frontera con Austria y que se les imprimió un sello en el pasaporte que revela
a la policía alemana oriental su intento de huir a Occidente.
Paradójicamente, este aumento es paralelo al que se registra
en las emigraciones realizadas con el beneplácito de las autoridades de Berlín
Este. Más de 37.000 ciudadanos de Alemania Oriental han dado definitivamente la
espalda a ese Estado en lo que va de año. El Gobierno de Bonn espera que a
finales de año oscilen entre los 80.000 y los 100.000.
Éxodo masivo
La emigración masiva a Occidente de ciudadanos de la
República Democrática Alemana ha alcanzado una intensidad desconocida desde la
construcción del muro de Berlín, en 1961. Desesperanzados por el rechazo de la
dirección comunista de la RDA a emprender reformas liberalizadoras similares a
las que protagonizan otros países socialistas, e insatisfechos por las
crecientes dificultades en la economía y el abastecimiento, nunca fueron tantos
los alemanes orientales decididos a emigrar a Occidente. Este fenómeno está
creando graves problemas a ambos lados de la frontera interalemana. En la RFA
provoca problemas de alojamiento y nuevas tensiones sociales, ya que cada vez
son menos bienvenidos los fugitivos.
Los efectos comienzan a sentirse en la RDA, aquejada de un
déficit crónico de mano de obra, con el cierre de pequeños comercios privados,
abandonados por estos emigrantes, muchos de ellos destacados en sus comunidades
por su iniciativa y laboriosidad.
Este éxodo de alemanes orientales está motivado más por la
falta de esperanza de cambios políticos que por dificultades económicas, si
bien éstas aumentan continuamente. Varios centenares de miles de familias han
presentado la solicitud de emigración pese a las represalias de que son objeto
tras hacerlo. En algunos hospitales de ciudades del sur de la RDA, la región
más afectada por este fenómeno, los cuadros médicos han presentado en bloque la
demanda de emigración.
"No pueden concederlas. Si lo hicieran se desmoronaría
todo el sistema sanitario, del que tan orgulloso está el régimen y no sin
razón", manifestaba recientemente a este periódico un médico cerca de
Leipzig. Muchos de los emigrantes potenciales no son contrarios al sistema
socialista ni están obcecados por la tentación del capitalismo, como es el caso
de muchos de los fugitivos jóvenes.
Presentan la solicitud como acto de protesta contra la
obstinación ortodoxa y antirreformista de las autoridades y la represión del
derecho de opinión.
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