Por HERMANN
TERTSCH / JOSÉ M. MARTI FONT
El País, Bonn,
10.08.89
El Gobierno de la República Federal de Alemania (RFA) acusó
ayer al régimen de Berlín Este de ser el único causante de la crisis
interalemana, provocada por los masivos intentos de ciudadanos de la República
Democrática Alemana (RDA) de emigrar a Occidente. Las negociaciones sobre el
futuro de los varios centenares de alemanes orientales, refugiados en
dependencias diplomáticas de la RFA en diversas capitales del Este de Europa,
parecían ayer bloqueadas, si bien el ministro de la Cancillería, Rudolf
Seiters, reconoció que "se han iniciado contactos". Ayer se agravó
aún más la situación, con el aumento del número de refugiados alemanes en la
embajada en Praga y la entrada de un número indeterminado en la sede
diplomática en Belgrado. Un consejo restringido de ministros del Gobierno
federal se reunió en Bonn para buscar vías de solución a una crisis que amenaza
con frustrar muchas de las conquistas en el acercamiento interalemán.
Portavoces del Gobierno de Bonn pidieron en sus llamamientos a los alemanes
orientales que permanezcan en el Este y apelaron a la RDA para que cree las
condiciones de libertad y abastecimiento que retengan a su población. La
Iglesia y sectores de la oposición en la RDA declararon que el flujo de
emigrantes sólo debilita las presiones reformistas y favorece a los sectores
más reaccionarios de la ortodoxia.
Las autoridades de la RDA se niegan a toda concesión que
vaya más allá de la renuncia a acciones penales contra aquellos que intentan
abandonar el país por vías ilícitas. La disidente alemana oriental Barbara
Bohley ha declarado que se ha creado un ambiente de pánico general en la RDA,
causado ante todo por la negativa de las autoridades a la apertura
democratizadora y el miedo al fracaso del proceso liberalizador en la Unión
Soviética. Según Bohley, "uno de cada dos alemanes orientales ha
solicitado permiso de emigración o está pensando en hacerlo".
La representación permanente de la RFA en Berlín Este,
ocupada por 131 alemanes orientales, seguirá cerrada por tiempo indefinido. En
Budapest, la embajada de Bonn alberga asimismo a cerca de doscientos ciudadanos
de la RDA. Decenas siguen llegando a diario a la embajada de la RFA en Viena
tras cruzar clandestinamente a pie la frontera entre Hungría y Austria.
Entre los fugitivos llegados a la RFA por Austria, muchos
han agradecido públicamente la indiferencia de los guardias
fronterizos húngaros al localizarlos cerca de territorio austríaco, si bien
algunos de los huidos lograron cruzar esta frontera después de tres o cuatro
intentos frustrados por estas patrullas.
El ministro de la Cancillería, Rudolf Seiters, que ante la
gravedad del conflicto interrumpió sus vacaciones para dirigir ayer una sesión
de urgencia del Comité de Política Interalemana del Gobierno federal, calificó
la situación de "muy seria" y se negó a hacer públicos los contenidos
de sus últimos contactos con las autoridades de la RDA para no deteriorarla aún
más.
Alrededor de 500 alemanes orientales están llegando
diariamente al campo de refugiados de Giessen, cerca de la ciudad de Marburgo,
que ya no puede ofrecer las mínimas condiciones de habitabilidad para los
varios miles de personas, con muchos niños, en permanente hacinamiento.
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