Por HERMANN TERTSCH
El País, Bonn,
08.07.89
Los funerales y el entierro de Janos Kadar, el líder
comunista húngaro fallecido el jueves, a los 77 años de edad, no se celebrarán
hasta después de concluir la visita oficial a Hungría del presidente
norteamericano, George Bush. El presidente del partido comunista húngaro
(POSH), Rezsy Nyers, se encuentra en Bucarest en la reunión anual del Comité
Consultivo Político del Pacto de Varsovia, que previsiblemente concluirá hoy. El
partido creó ayer una comisión para organizar los actos de homenaje al que
fuera su máximo dirigente durante 32 años. Bush llegará a Budapest el martes,
procedente de Polonia, y partirá de Hungría el jueves, por lo que se espera que
las honras fúnebres a Kadar puedan celebrarse el viernes próximo.
Honrar la memoria
Todos los diarios húngaros aparecieron ayer con una gran
foto de Kadar con ribete negro y la declaración del comité central anunciando
su muerte.
La actual dirección del partido, formada por los cuatros
miembros del nuevo Presidium, honraron la memoria de Kadar, el primer gran
reformista del sistema socialista, en declaraciones por separado publicadas
en Nepszabadsag, órgano oficial del POSH.
Entre varias declaraciones de líderes extranjeros destacaba
la de Bruno Kreisky, que desde la cancillería federal austriaca comenzó en los
años setenta una política de cooperación con el dirigente comunista húngaro que
culmina ahora con el desmantelamiento del telón de acero entre ambos
países.
Tras haber sido objeto de duras críticas en los pasados
meses por su papel durante el levantamiento de 1956 y en la ejecución, siete
años antes, de su amigo personal y ministro del Interior Laszlo Rajk, la Prensa
subrayaba ayer los aspectos positivos de su gestión como precursor de las
reformas internas del sistema.
No se ocultó, por otra parte, los "grandes
errores" cometidos y su controvertida actuación durante el estalinismo y
en la fase de represión que siguió al aplastamiento de la rebelión popular de
1956.
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