Por HERMANN TERTSCH
El País, Bonn,
07.07.89
Janos Kadar, el jefe del partido comunista húngaro (POSH)
durante 32 años, falleció ayer en un hospital de Budapest, a los 77 años, a
causa de una neumonía y un colapso circulatorio. Kadar murió poco después de
las nueve de la mañana, tres días después de haber sido ingresado en estado
grave en el hospital. Desde el martes, las autoridades habían dejado entrever
que su muerte era inminente. La ironía ha querido que muriera el mismo día que
el Tribunal Supremo anunciaba la plena rehabilitación política de Imre Nagy, al
que sustituyó cuando la rebelión de 1956 fue aplastada por los carros de
combate soviéticos.
El anciano líder comunista, el primero en comenzar reformas
económicas en el sistema socialista, que con su lema de "quien no está
contra nosotros está con nosotros" lanzó la primera política de
reconciliación nacional, murió consciente de que toda su obra política había
quedado superada por la historia. El reformista de pasadas décadas había
quedado en el extremo más conservador del espectro político húngaro. La agencia
oficial húngara MTI anunció ayer la muerte de Kadar "tras larga y penosa
enfermedad" e informó sobre el comunicado del comité central del partido
comunista, que hablaba de "profundo dolor de los comunistas y todo el
pueblo húngaro", pero subrayó también los "graves errores"
cometidos bajo su dirección.
Con la muerte del ya legendario dirigente comunista concluye
una era que ayer la agencia oficial húngara calificaba de
"controvertida" y plagada de contradicciones. Kadar murió ayer en una
Hungría que poco tiene ya en común con el proyecto de sociedad socialista que
él quiso construir. Catorce meses después de ceder el poder, el viejo dirigente
comunista muere en un país decidido a abolir el sistema monopartidista y a
establecer una democracia burguesa y un sistema económico de mercado.
Había sido depuesto de hecho en mayo de 1988, cuando tuvo
que abandonar la secretaría general del partido en una conferencia nacional que
marcó el comienzo del vertiginoso proceso de democratización en Hungría.
Hace dos meses, ya muy enfermo, cesó en sus dos últimos
cargos: la presidencia del partido, hasta entonces un puesto honorario, y la
pertenencia al comité central.
Kadar había nacido el 26 de mayo de 1912 en la ciudad
portuaria de Fiume, hoy Rijeka (integrada en la Yugoslavia de hoy), aún como
ciudadano del imperio austrohúngaro. Hijo de una sirviente soltera, hizo
estudios de mecánica y, a los 19 años, era miembro de la organización, entonces
ilegal, de las Juventudes Trabajadoras Comunistas. Poco después entró en el
partido comunista, también ilegal, y fue nombrado dirigente de sus juventudes.
Fue detenido numerosas veces y a partir de 1937 pasa casi tres años en la
cárcel.
Encarcelado por el estalinismo, fue rehabilitado en 1954 y
poco después pasó a ser jefe del partido y ministro en el Gobierno de Imre
Nagy. El papel de Kadar en el levantamiento de 1956 sigue siendo objeto de gran
controversia. Ayer, la agencia oficial húngara señalaba que "el análisis
del papel de Kadar durante el levantamiento no ha concluido aún". Kadar
había sido colaborador y amigo de Nagy y se unió en un principio al
levantamiento popular de octubre de 1956.
Cuando su primer ministro anunció la retirada de Hungría del
Pacto de Varsovia y solicitó ayuda a la comunidad de naciones democráticas,
Kadar desapareció, para reaparecer con los carros de combate soviéticos que
aplastaron la rebelión.
Su labor política quedó marcada por aquel trágico 1956. Como
reconocía recientemente, la ejecución de Nagy, dos años después, fue dramática
para él. "La tragedia de Imre Nagy fue también la mía" había dicho.
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