Por HERMANN TERTSCH
El País, Budapest,
12.07.89
El presidente George Bush habló ayer ante los astilleros
Lenin de Gdansk y los obreros recibieron al máximo representante de la gran
potencia capitalista de ultramar con ovaciones y pidiéndole apoyo para
liberarse de la herencia del ilustre fundador del Estado de los soviets.
En Budapest decenas de miles de húngaros recibieron con entusiasmo a Bush y le
pidieron en pancartas: "Sácanos de Yalta", y "No les des dinero
a los comunistas". En lo alto, bajo la lluvia, brillaba una estrella
soviética de cinco puntas en la cúpula del Parlamento, por poco tiempo, según
la convicción de los húngaros. Hoy, el presidente norteamericano pronunciará un
discurso en la universidad Carlos Marx, en la que volverá a insistir en que
economía de mercado y pluralismo democrático van unidos. "El pluralismo es
el mercado de las ideas", dijo ayer Bush ante la plana mayor del Partido
Comunista. El autor de El capital se revolverá en la tumba.
Son muchas las ironías históricas y anécdotas paradójicas
que el desmoronamiento del sistema socialista está produciendo en los últimos
tiempos, y que despiertan el humor de los pueblos del Este de Europa, muy
necesitados de válvulas de escape para las frustraciones cotidianas.
El día en que cesó Janos Kadar en Budapest, hace ahora 14
meses, se hundió la avenida Lenin en un inmenso socavón cerca del café
Hungaria, que ya se llama otra vez, como siempre fue antes del estalinismo,
Nueva York. El día en que murió Kadar, el 5 de julio pasado, era rehabilitado
judicialmente Imre Nagy, el primer ministro ejecutado en 1958 en plena
represión dirigida por el equipo del dirigente ahora fallecido.
Por primera vez en la historia, pisaba ayer un presidente
norteamericano tierra húngara, y lo hacía cuando Kadar, quien dirigió el
aplastamiento de la contrarrevolución supuestamente auspiciada por Washington,
aún no ha sido enterrado. El sepelio será el viernes.
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