Por HERMANN TERTSCH
El País, Bonn,
24.10.87
El ministro de Asuntos Exteriores de la República Federal de
Alemania, Hans Dietrich Genscher, viajó ayer por primera vez a Albania, cinco
semanas después de anunciarse el establecimiento de relaciones diplomáticas
entre Bonn y Tirana. Bonn anunció el miércoles que Genscher propondrá la
apertura de negociaciones para un acuerdo de cooperación entre ambos países. La
RFA tiene acuerdos similares con todos los países del Pacto de Varsovia. La
cooperación con Albania será muy difícil en un principio, ya que, como subrayan
medios diplomáticos en Bonn, las empresas mixtas y la aceptación de créditos
están prohibidos por la Constitución.
Albania dejó de ser miembro del Pacto de Varsovia en 1968.
Tras su posterior ruptura con la República Popular China, Albania se sumió en
un aislamiento internacional prácticamente total. Es el único país europeo que
no participa en la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE) ni
firmó el Acta de Helsinki.
Desde la muerte en abril de 1985 de Enver Hoxha, el
indiscutido líder del país desde el final de la guerra, su sucesor, el jefe del
Estado y del partido comunista, Ramiz Alia, ha dado ciertos pasos hacia un
paulatino levantamiento de este cerco autoimpuesto. Desde la llegada al poder
de Alia, Albania está entablando relaciones diplomáticas con los países
occidentales y del Tercer Mundo y se han producido ya los primeros intercambios
de visitas oficiales con países aliados de la URSS. Las relaciones con Grecia
están camino de la normalización. Y Tirana ha anunciado que participará por
primera vez en una reunión de ministros de Exteriores de los países balcánicos
que se celebrará antes de fin de año en Belgrado.
Síntomas de cambio
Pese a que se mantienen los tradicionales ataques de Tirana
contra el revisionismo de la Unión Soviética y sus aliados y son
permanentes las alusiones de los medios albaneses al programa de reformas de
Mijail Gorbachov en la URSS, tachándolo de campaña demagógica, en los
últimos meses se perciben ciertos intentos por parte del régimen por abrir un
margen al debate público. En el IX congreso del partido comunista, en noviembre
de 1986, Alia criticó "el sectarismo, que es perjudicial porque se aferra
al pasado, no ve los cambios que se producen, materiales, sociales y, sobre
todo, en la vida intelectual de la sociedad. Incapaz de comprender la
dialéctica de la vida, cae en el conservadurismo y el dogmatismo".
Aunque de forma aún muy tímida, se perciben en Albania los
esfuerzos de Alia por paliar las dificultades económicas y el grave retraso
estructural a través de una apertura al mundo. Por sus manifestaciones ante el
congreso y en la Prensa se deduce que el máximo dirigente tiene adversarios en
el sector tradicionalista del partido.
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