Por HERMANN TERTSCH
El País Miércoles,
04.11.87
Dos policías fueron asesinados a tiros y otros dos
resultaron heridos de gravedad durante una manifestación de grupos autónomos
radicales el lunes por la noche en las cercanías del aeropuerto de Francfort,
en la República Federal de Alemania (RFA). Es éste el primer atentado
indiscriminado contra las fuerzas de seguridad que se produce en la historia de
la RFA, y coincide con un fuerte debate político sobre causas y efectos de la
ola de violencia terrorista que se produjo en Alemania Occidental hace
exactamente 10 años.
El atentado supone una nueva escalada de la violencia de los
grupos autónomos, que desde hace años realizan atentados contra instalaciones
eléctricas e industriales vinculadas a la energía nuclear o la alta tecnología
en general y que este año han cometido los primeros atentados, no mortales,
contra personas relacionadas con la política gubernamental de Bonn hacia los
inmigrantes en la RFA. Ayer, el asesinato de los policías produjo, además de
conmoción general, un recrudecimiento de la polémica sobre el derecho de
manifestación y sus limitaciones.
La derecha de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) y, sobre
todo, la Unión Cristiano Social de Baviera (CSU), se encuentran en inmejorable
posición de lanzar una nueva ofensiva para imponer nuevas restricciones al
derecho de manifestación que hasta ahora había evitado su socio de coalición en
Bonn, el Partido Liberal (FDP). La CSU, agrupada en torno al presidente bávaro,
Franz Josef Strauss, intenta desde hace años, sin éxito hasta ahora, implantar
mecanismos institucionales para poner fuera de la ley el movimiento antinuclear
que cuenta con especial capacidad de movilización en Baviera, sobre todo, en
contra de la planta de enriquecimiento de combustible nuclear que se construye
en la actualidad en Wackersdorf, en el Alto Palatinado.
Decenas de miles de policías muchos de ellos con una banda
negra en sus uniformes, se manifestaron por las calles de once ciudades
alemanas ayer, en protesta por la muerte de sus dos colegas y en demanda de
mayor protección en sus misiones antidisturbios.
Los hechos se produjeron a última hora del lunes tras una
manifestación no autorizada de autónomos y ecologistas radicales en
conmemoración del desmantelamiento, hace seis años, de un campamento de
adversarios de la ampliación del aeropuerto de Francfort. La construcción de
una nueva pista de despegue del aeropuerto, que debía pasar por uno de los
pocos bosques que se mantenían en una zona densamente poblada e
industrializada, provocó entonces fuertes protestas y continuos enfrentamientos
entre policías y manifestantes.
Mitin de conmemoración
El lunes, unos 200 manifestantes se reunieron donde había
estado emplazado el campamento en 1981 y se dirigieron hacia la pista de
despegue. Muchos de ellos se pusieron cascos, pasamontañas y máscaras, ante lo
cual, el comandante de la compañía de policía antidisturbios que había acudido
en previsión de incidentes solicitó por megáfono la inmediata disolución de la
manifestación. En ese momento comenzaron los enfrentamientos. Los manifestantes
montaron barricadas y varios encapuchados empezaron a disparar cohetes,
petardos y piedras a los policías.
Según la fiscalía general de la RFA, cuando un oficial se
hallaba conminando por megáfono a un grupo de manifestantes a no acercarse más
a una cadena formada por agentes, se oyó una voz que gritaba
"¡francotiradores, fuego!", momento en el que se produjeron los
disparos que mataron al oficial Klaus Eichhoefer, de 43 años, y al agente
Thorsten Schwalm, de 23. Otros cuatro policías resultaron heridos de bala y un
quinto con quemaduras al alcanzarle un cóctel molotov. El autor o los
autores de los disparos pudieron huir.
Según informó ayer el fiscal general federal, Kurt Rebmann,
todos los disparos partieron de la misma arma, una pistola de calibre de nueve
milímetros. Nada más producirse el atentado, la policía federal realizó
numerosos registros en Francfort.
Durante las investigaciones de ayer, la policía encontró en
la vivienda de un sospechoso una pistola de nueve milímetros que fue utilizada
"con seguridad" para matar a Eichhoefer, según informó el portavoz de
la oficina del procurador, Alexander Prechtel. Esta pistola había sido robada
en noviembre de 1986 a un policía durante unos enfrentamientos entre las
fuerzas de seguridad y manifestantes antinucleares en la localidad de Hanau, al
igual que Francfort, en el Estado de Hesse.
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