Por HERMANN TERTSCH
El País, Viena,
28.10.87
El Partido Socialista de Austria (SPOE) inició ayer en Viena
su 30º Congreso ordinario con una rotunda reafirmación de los valores
tradicionales del socialismo democrático y de su defensa y desarrollo en la
sociedad del futuro. Además, ya en la primera jornada, se prodigaron los
ataques y exigencias de dimisión al jefe del Estado, Kurt Waldheim, y se
presentó un proyecto de resolución en este sentido que deberá someterse a
votación mañana.
Ayer, varios oradores solicitaron al jefe del Estado
-"un mentiroso rastrero", según llegó a decir un veterano socialista
ante el pleno- que dimita "por el bien" de Austria. Josef Hindels, un
viejo resistente socialdemócrata, manifestó que los socialistas harán todo lo
posible para que el año 1988, 50º aniversario de la ocupación nazi de Austria,
"sea conmemorado sin el lastre de Kurt Waldheim en la cúpula del
Estado". A menos de un año de cumplir el centenario de su fundación, el
Partido Socialista austriaco, una de las organizaciones de mayor tradición del
movimiento obrero europeo, expresó ayer su compromiso con el Estado de
bienestar social, la defensa del pleno empleo, la justicia distributiva y la
tolerancia frente a las tendencias neoliberales y conservadoras que quieren
presentar como irremediable y lógico el desempleo, innecesaria la lucha por la
igualdad y obsoleto el Estado social.
En el marco de fuertes tensiones que sacuden el escenario político
austriaco desde que fuera elegido Waldheim en junio de 1986, el SPOE celebra un
congreso que plantea serias incógnitas y expectación.
Discrepancias internas
Sin su histórico líder, Bruno Kreisky, cuyo alejamiento del
partido quedó ayer de nuevo patente con su ausencia, el SPOE se debate entre
discrepancias internas sobre los métodos para superar la grave crisis de la
industria estatal y salvar el Estado de bienestar social creado en trece años
de mayoría absoluta en el actual Gobierno con el partido popular. La coalición
con el Partido Popular Austriaco (OEVP) tiene numerosos adversarios en el SPOE,
que ya ha advertido a su socio gubernamental que, en caso de que éste forme una
coalición con el Partido Liberal de Austria (FPOE), de tendencia derechista, en
el Estado federado de Burgenland, la alianza de gobierno federal en Viena
podría quedar rota. Diversos oradores se manifestaron ayer por la disolución
inmediata de la coalición.
Por otro lado, en los últimos meses han crecido las
protestas de obreros y estudiantes contra la reestructuración de la industria
estatal, de recortes en las subvenciones a los universitarios y la reforma de
las pensiones. El canciller socialista, Franz Vranitzky, cuenta en el congreso
con pleno apoyo, pese a sus diferencias con el ala izquierdista. La popularidad
como dirigente con competencia y credibilidad que ha sabido ganarse le sitúa
como líder indiscutido en el Gobierno.
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