Por HERMANN
TERTSCH / JOSÉ M. MARTI FONT
El País, Bonn,
19.06.89
ELECCIONES EN EUROPA
Los electores de la República Federal de Alemania (RFA) han
castigado duramente al partido del canciller federal, Helmut Kohl, que ha
perdido más de ocho puntos con respecto a las últimas elecciones generales de
1987, quedándose en un 37% de los sufragios. No obstante, no se han confirmado
los peores augurios, que situaban al partido de Kohl por debajo del 35% y que
podrían haber provocado una ofensiva de la cúpula de su partido para
arrebatarle la jefatura de la CDU. La caída de la CDU vuelve a deberse,
como en anteriores elecciones, a una masiva deserción de sus electores hacia la
extrema derecha.
La ascensión de los Republicanos (extrema derecha), iniciada
espectacularmente en las elecciones al Senado de Berlín, alcanzó ayer
proporciones nacionales. El partido de Franz Schoenhuber ha logrado acercarse al
8% de los votos, lo que le coloca en un nivel similar al de los verdes. Éstos
mantienen sus ocho escaños en Estrasburgo con un 8,6% de los sufragios. Un
Schoenhuber radiante aparecía poco después de las nueve de la noche por
televisión asegurando que su partido "no va contra Europa", sino
contra "esta Europa", y advirtiendo ya a los democristianos que no
está dispuesto a pactar con ellos mientras se mantenga al frente del partido su
secretario general, Heiner Geissler, uno de sus más odiados enemigos políticos
y líder del sector centrista de la CDU.
Para la socialdemocracia (SPD), los resultados han sido
discretos e incluso decepcionantes, ya que ha fracasado en su intento de
superar a la CDU y lograr un índice de votos suficiente para poder crear una
mayoría aritmética con alguno de los dos pequeños partidos parlamentarios, los
liberales del FDP o los verdes. El desastre democristiano compensa en
cierta manera esta decepción socialdemócrata, al igual que su incremento de
votos en Baja Sajonia y su éxito en el Sarre. El SPD queda a ocho décimas de la
CDU-CSU.
No ha sido el partido de Kohl el que se ha aprovechado de
los últimos éxitos en política internacional de Bonn, tanto en lo que se
refiere a la polémica sobre la modernización de los misiles tácticos de la OTAN
-saldada en Bruselas con una clara victoria de las tesis de Bonn frente a las
de Londres-, de la subsiguiente visita del presidente norteamericano, George
Bush, y del paseo triunfal del presidente soviético, Mijail Gorbachov, por la
RFA.
El 'efecto Gorby'
El llamado efecto Gorby ha sido aprovechado por el
ministro de Asuntos Exteriores, Hans-Dietrich Genscher, que ha logrado la
entrada de su partido en el Parlamento Europeo, tras cinco años de ausencia.
Los alemanes han premiado al artífice de esta política.
La lectura detenida de los datos permite sacar algunas
conclusiones que en parte explican la caída democristiana y el ascenso de la
derecha, y que han provocado la alarma de todos los partidos democráticos. En
el Estado federado de Baviera, los republicanos han conseguido cerca de un 15%,
mientras que la CSU, el aliado bávaro de la CDU, que ejercía un virtual
monopolio en vida de su líder indiscutible Franz Joseph Strauss, ha perdido más
de 11 puntos. El éxito de los Republicanos es ya una auténtica escisión en el
bloque conservador que puede haber perdido la capacidad de aglutinar a la
derecha en un proyecto democrático. En Baviera, además, es doblemente
preocupante en tanto que las próximas elecciones serán precisamente las de ese
Estado federado. También en Baden-Württemberg, la CDU ha sufrido un descalabro
con pérdidas del 11%. Este resultado debilita también a Lothar Spaeth, el máximo
rival de Kohl para la jefatura del partido, y podría, paradójicamente,
fortalecer al canciller ante la falta de una alternativa prometedora.
El canciller Helmut Kohl se enfrenta a un difícil período
para conservar el poder en su partido ante su incapacidad para frenar el
desmembramiento de la derecha.
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