Por HERMANN TERTSCH
El País, Budapest,
28.06.89
Milea cuenta anécdotas del surrealismo socialista, que
inducirían a la risa de no ser cruel realidad.
"Con motivo de no sé ya qué fecha supuestamente
gloriosa, y en honor de Ceaucescu , declararon electrificada una línea del
ferrocarril. En realidad, no lo estaba. Los trenes seguían necesitando las
locomotoras de diesel, pero como oficialmente la línea estaba electrificada, ya
no teníamos derecho a diesel, por lo que no se podía cumplir el plan de
transporte y, como consecuencia, nos recortaban a nosotros el sueldo".
"Una familia conocida de Braila fue a comprar un
refrigerador. Ella quería un refrigerador pequeño y él uno grande. Comenzaron a
discutir en la tienda hasta que ella le gritó: '¿Para qué diantres quieres el
grande? ¿Qué quieres meter dentro, el cuadro de Nicu? [el hijo de Ceaucescu].
La pareja fue detenida por un dependiente que se identificó como miembro de la
Securitate'.
"Doinea Cornea [la escritora disidente arrestada y
maltratada por la policía por escribir una carta contra Ceaucescu y dar una
entrevista a un medio de comunicación occidental] fue herida por golpes de la
policía. Dice la versión oficial que salió de compras y agredió a un policía. Lo
de la agresión ya es ridículo por sí. Lo de salir de compras no lo es menos", dice Milea con amarga sonrisa.
"Con la represión y la miseria, Ceaucescu ha hundido
moralmente a todo el país", afirma. "Los robos en los trenes que
teníamos que vigilar eran continuos. Abrían los vagones por las noches y se
llevaban todo lo que podían, sobre todo de los vagones que van a Hungría y
Yugoslavia".
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