Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Estambul
El País Lunes,
03.07.89
El viceministro de Exteriores búlgaro acusa a Turquía de
tratar de desestabilizar el sur del país
El Gobierno de Ankara ha lanzado una campaña de agitación de
la minoría turca en Bulgaria para desestabilizar este país e intentar en el sur
del territorio búlgaro una maniobra similar a la realizada en la ocupación del
norte de Chipre, según manifestó a EL PAÍS el viceministro de Asuntos Exteriores
búlgaro, Ivan Ganiev.
Cerca de 100.000 miembros de la minoría turca en Bulgaria
abandonaron este país rumbo a Turquía en las últimas semanas, a consecuencia de
las presiones de asimilación que ejerce el régimen de Sofía. Se trata del mayor
éxodo de población habido en Europa desde el final de la II Guerra Mundial. En
una entrevista con este periódico, Ganiev aceptó que en algunos casos la
asimilación ha encontrado fuertes resistencias, pero dejó claro que el Gobierno
de Sofía mantendrá esta política incluido el controvertido cambio forzoso de
nombres, la eslavización de los nombres turcos. Yussuf, en Bulgaria será Iván.
El que se niegue al cambio tendrá que emigrar. Las puertas están abiertas. Los
ciudadanos búlgaros tienen ya en parte, y en septiembre en su totalidad, el
pasaporte para viajar a donde ellos quieran y los acepten. Paradójicamente,
este paso hacia la libertad de movimiento es utilizado en primer lugar por los
ciudadanos que huyen de una represión nacionalista.
Ganiev se mostró seriamente preocupado por los llamamientos
turcos a la solidaridad de raza y religión y el innegable nacionalismo
radicalizado en Turquía con este conflicto entre los dos vecinos en los
Balcanes con un pasado común jalonado de enfrentamientos sangrientos y miembros
de dos alianzas militares y sistemas económicos opuestos.
"La tentación del panturquismo es repetir la operación
de Chipre en Bulgaria, después en Grecia y establecer una nueva confederación
bajo hegemonía turca en los Balcanes. En Ankara está latente un pensamiento
medieval, el mismo que guiaba al imperio otomano", manifestó Ganiev en su
despacho oficial en Sofía.
En Estambul, la Prensa no deja de publicar manifestaciones
de solidaridad de países islámicos con la causa de Ankara en defensa de la
minoría turca en Bulgaria.
"Vaya usted a Plovdiv", señaló Ganiev. "El
consulado general turco tiene en la puerta un cartel en el que se califica como
oficina en la ciudad Filibe. Hace 110 años que esta ciudad se llama Plovdiv.
Para ellos no, para ellos sigue llamándose como durante el imperio
otomano".
Ambiciones territoriales
Ganiev acusa al régimen de Ankara de albergar ambiciones
territoriales y apostar por un panturquismo que "les lleva a decir que hay
150 millones de turcos en el mundo, cuando sólo viven 55 en territorio del Estado
turco, y dicen que la República turca tiene que velar por todos. Chipre es un
ejemplo de cómo creen en Ankara que deben solucionar los problemas de los
turcos en el exterior. A ver cuándo Occidente se rebela contra el hecho de que
un Estado no alineado en Europa esté ocupado militarmente por un miembro de la
Alianza Atlántica".
El viceministro Ganiev es una de las cabezas más claras de
la siempre difícil política exterior búlgara. Apenas desvanecidas las brumas
del escándalo de la pista búlgara en el intento del asesinato del
papa Juan Pablo II en el que no se pudo demostrar vinculación alguna de Sofía
con la trama, la polémica esclavización de los turcos búlgaros vuelve a poner
al régimen de Sofía entre los acusados en la comunidad de naciones.
"No pueden pensar en serio en Ankara solucionar los
problemas por vías militares, pese a que en el mitin de Estambul se podían leer
consignas como El Ejército a Sofía. No podemos medirnos con Turquía,
ellos tienen 850.000 hombres en armas, el mayor Ejército de la OTAN. Pero la
pequeña Bulgaria tiene sus aliados y con la ayuda del Ejército rojo sabríamos
defender nuestros intereses llegado el momento".
El viceministro de Asuntos Exteriores, máximo experto del
Gobierno en asuntos balcánicos y en las relaciones en el Pacto de Varsovia,
acusó a Turquía de continua injerencia para causar una psicosis entre los
turcos búlgaros, especialmente por conductos del movimiento religioso islámico.
"Muchos van hacia allá a visitar a familiares y los meten en campos de
refugiados. Les prometen pisos y automóviles, los reciben con pancartas
de Bienvenidos y aseguran que aceptarán la entrada de un millón o
más, los que vayan", señaló.
Herencias de la historia
"Nosotros no podemos aceptar una política de Ankara que
es igual a la practicada por el imperio otomano. Los problemas no los hemos
creado nosotros, son herencia de la historia. Pero también nos crea problemas
el búlgaro que se cree turco". Ganiev insiste en la versión de su Gobierno
de que no hay realmente una minoría turca en su país.
"A nosotros 500 años de yugo turco nos echaron
culturalmente siglos hacia atrás. Aquella esclavitud no tenía nada que ver con
la colonización que España hizo en América. Nosotros teníamos que rendir el
impuesto de sangre. De cinco hijos sólo uno quedaba en la familia. Los varones
restantes iban al Ejército turco, las mujeres a los harenes. Todos eran
convertidos al islam. La inmensa mayoría de las personas ahora afectadas son
descendientes de éstos". Ganiev reconoce que en la actualidad se están
produciendo auténticas tragedias en la comunidad turca, aparte de las víctimas
mortales de la represión de las manifestaciones habidas en la semana del 20 al
27 de mayo.
"Ha habido casos en que el marido acuchilló a la mujer
por negarse ésta a abandonar Bulgaria y acompañarle a la emigración. Hay
tragedias humanas increíbles".
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