Por HERMANN TERTSCH
El País, Bonn,
05.07.89
El canciller (jefe de Gobierno) de la República Federal de
Alemania, Helmut Kohl, ha aplazado indefinidamente su visita oficial a Polonia,
esperada como gran gesto de normalización de las relaciones entre Varsovia y
Bonn y como apoyo alemán a la democratización política y recuperación económica
polacas.
Esta decisión supone un duro golpe para las esperanzas
compartidas por el Gobierno y la oposición en Polonia de acceder en breve plazo
a una ayuda financiera de la RFA que se considera imprescindible para frenar el
rápido hundimiento de la economía que pone en grave riesgo el proceso
democratizador.
Según la versión oficial del Gobierno de Bonn, la visita no
puede realizarse en los próximos meses porque se esperan grandes cambios en la
dirección polaca y por no existir aún acuerdo en las negociaciones sobre la
ayuda financiera a Polonia.
Medios de la oposición y del partido liberal (FDP) en el
Gobierno han criticado esta decisión y expresado su convicción de que Kohl se
ha plegado a las presiones de la derecha de su partido bajo el temor de que el
viaje a Polonia y concesiones económicas a Varsovia aumenten el flujo de sus
electores hacia el partido ultraderechista de Los Republicanos. La CDU parece
decidida a cortejar al electorado de extrema derecha y el viaje a Varsovia
tendría efectos contrarios.
Diversos comentaristas de la RFA han acusado al Gobierno de
agravar, por meras consideraciones electoralistas, los peligros que acechan a
la democratización polaca, cuyo fracaso supondría una catástrofe para toda
Europa.
El anuncio de la suspensión se produce días después de que
un miembro del Gobierno, el ministro de Hacienda, Theo Waigel, de la CSU
bávara, provocara un gran escándalo en la escena política alemana al
reivindicar como alemanes los territorios que pasaron a ser Polonia tras 1945.
En la reunión anual de los alemanes de Silesia (hoy territorio polaco) miembros
del Gobierno y de los partidos gubernamentales de CDU y CSU cuestionaron las
fronteras emanadas de la II Guerra Mundial.
El ministro de Asuntos Exteriores, Hans Dietrich Genscher,
criticó las declaraciones de Waigel y recordó que los acuerdos de Varsovia de
1970, que reconocen la frontera de Oder-Neisse entre Polonia y las Alemanias,
son "vinculantes para todos". Genscher manifestó que "no se
puede hacer retroceder la rueda de la historia" y recordó que el respeto
de la integridad territorial y soberanía de todos los Estados en sus actuales
fronteras es la primera condición para la paz en Europa.
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