Por HERMANN TERTSCH
El País, Budapest,
14.07.89
El presidente norteamericano, George Bush, se despidió ayer
de Budapest calificando la cumbre de París como un "momento
histórico para Europa" y augurando a Hungría un gran papel en una
"Europa unida y libre". Bush manifestó en el aeropuerto de Ferihegy,
del que partió a primera hora de la mañana hacia París, que "Hungría está
demostrando que la Declaración de los Derechos Humanos no se refiere a derechos
franceses, ni americanos, sino que son derechos con los que todos nosotros
nacemos". Bush recordó que la cumbre de París tendrá como uno de
los puntos prioritarios en su agenda la coordinación de medidas para relanzar
las economías de Hungría y Polonia, los dos países más avanzados de Europa
oriental en el proceso de democratización. Bush concluyó así la primera visita
de un presidente norteamericano a Hungría, en la que ofreció un paquete de
medidas de ayuda a la economía húngara y recibió una recepción entusiasta de la
población.
La visita de Bush ha supuesto un fuerte impulso al proyecto
húngaro de crear un sistema político pluralista plenamente homologable a las
democracias occidentales. Hungría ha demostrado haber salido fortalecida de la
reciente cumbre del Pacto de Varsovia en Bucarest.
Existen claros indicios de que Rumanía, Checoslovaquia y la
República Democrática Alemana (RDA) tenían intención de hacer de la reunión un
foro para ejercer presión antirreformista sobre Hungría. Sin embargo, no lo
lograron. El presidente del partido comunista húngaro, Rezsö Nyers, manifestó a
su llegada de Bucarest que el encuentro había demostrado "identidad
total" de posturas entre Gorbachov y él. Imre Pozsgay, ministro de Estado
y líder del ala socialdemócrata, declaró, aún con Bush en Budapest, que Hungría
no tiene que consultar a ningún aliado cuestiones internas como el relevo del
poder de los comunistas si éstos pierden las elecciones generales el próximo
año, las primeras totalmente libres que se celebran en el Este de Europa desde
1947.
La visita ha demostrado que el espacio de maniobra de
Hungría en sus contactos con Occidente son ya prácticamente ¡limitados. Ha
fortalecido a todos aquellos en el régimen y en la oposición que hacen un
vínculo indivisible entre la solución de la crisis económica y la creación de
un marco institucional que garantice plenitud de libertades individuales. Ha
fortalecido además la convicción de que toda salida de la crisis pasa por una
integración con las economías y sociedades occidentales.
Toda la Prensa húngara coincidía ayer con Imre Pozsgay en
que la estancia de Bush en Budapest "ha sido muy importante, no sólo para
Hungría sino para todo el movimiento reformista en Europa del Este".
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