Por HERMANN TERTSCH
El País, Bonn,
10.11.87
El secretario de Estado del Ministerio del Interior del
Estado federado alemán occidental de Schleswig-Holstein, Hans Joachim Knack,
fue hallado ayer muerto en su despacho oficial en Kiel. Knack, de 65 años y
miembro de la Unión Cristiana Democrática (CDU), debía comparecer próximamente
ante la comisión parlamentaria que investiga el escándalo sobre los métodos
sucios presuntamente utilizados por el presidente de Schleswig-Holstein, el
democristiano Uwe Barschel, para desacreditar al candidato del Partido
Socialdemócrata (SPD), Bjorn Engholm, ante las elecciones del pasado 13 de
septiembre.
Knack era un testigo clave para determinar el alcance de
la campaña sucia orquestada desde la presidencia. Llevaba diez años
ocupando la secretaría de Estado en el ministerio. Tras revelarse los primeros
datos sobre la campaña contra Engholm, Knack confirmó que el Gobierno del
Estado tenía conocimiento de la existencia de una denuncia anónima contra el
dirigente del SPD por evasión de impuestos, que demostró ser infundada, y del
hecho de que Engholm había sido vigilado para buscar pruebas de su supuesta
homosexualidad. Knack reconoció que el afectado no había sido
informado. Barschel, que supuestamente organizó toda la campaña contra Engholm,
tuvo que dimitir tras demostrarse que había mentido cuando aseguró ser
totalmente ajeno a los hechos.
Semanas más tarde, el pasado 11 de octubre, apareció muerto,
vestido, aunque sin zapatos, en la bañera llena de agua de su habitación en un
hotel en Ginebra. Según la policía suiza, Barschel se suicidó con una
sobredosis de medicamentos y dejó indicios falsos que hicieran sospechar un
asesinato. La familia de Barschel rechazó la tesis del suicidio e insistió en
que fue asesinado.
Ataque cardiaco
Según las primeras informaciones, Knack falleció ayer tarde
por un infarto cardiaco agudo. Desde hace años padecía de insuficiencia
cardiaca y portaba un marcapasos. Su muerte se produjo pocas horas después de
que el SPD solicitara oficialmente su comparecencia ante la comisión
parlamentaria que investiga el caso. La iniciativa de los socialdemócratas se
debió a nuevas informaciones publicadas ayer por el semanario Der Spiegel, según
las cuales, el candidato socialdemócrata Bjorn Engholm había sido vigilado ya
en 1986 por detectives privados. Estos habían sido contratados por "medios
de la política o la industria" aún no identificados.
Cuando realizaban la observación de la casa de Engholm en
septiembre del pasado año fueron sorprendidos por la policía que los retuvo e
identificó, por lo que se da por hecho que el ministerio del Interior de Kiel
sabía que el líder socialdemócrata estaba sometido a vigilancia.
La comisión parlamentaria iba a interrogar a Knack al
respecto para determinar si también se dio la complicidad del Ministerio del
Interior.
Uno de los detectives citados por el semanario como
vigilantes de Engholm, Stefan Rüdell, se suicidó el pasado 29 de octubre, según
confirmó ayer la policía. Dejó una carta de despedida en la que se declaraba
desesperado. Días antes había huido de la policía tras ser detenido por una
estafa. Al huir, arrebató la pistola a un policía, arma con la que después se
quitó la vida.
Con Knack, son por tanto ya tres las personas implicadas en
el escándalo de Schleswig-Holstein que no podrán declarar ante la comisión investigadora. Los intentos de la comisión parlamentaria de esclarecer unos
hechos que demuestran un grave deterioro de la cultura política democrática en
la república reciben así un nuevo revés.
Dos meses después de salir a la luz pública las primeras
informaciones sobre una campaña de desinformación e intoxicación orquestada
desde la presidencia del Estado de Schleswig-Holstein, nadie en la RFA se
atreve ya a especular cual será la próxima noticia en relación con actos
delictivos más propios de la Camorra napolitana que de la aparentemente
cultivada clase política del norte de la RFA.
El mayor escándalo de la RFA
El caso Barschel se ha convertido ya en el mayor
escándalo político de la historia de la RFA. "Muchos políticos que están
alcanzando posiciones de poder en la RFA están interesados sólo en su carrera y
tienen menos conciencia moral que sus predecesores", aseguró ayer el ex
canciller socialdemócrata Helmut Schmidt al ser interrogado sobre el escándalo
Barschel. Ayer, todas las fuerzas políticas parlamentarias del Estado federado
de Schleswig-Holstein mostraron su consternación por la muerte de este funcionario,
a quien todos reconocieron gran corrección y honradez.
El SPD lo calificó de "hombre respetado y reconocido
por todos" y recordó que Knack intervino, cuando aún no se había hecho
público el escándalo, para que Reiner Pfeiffer, un notorio intrigante
contratado por Barschel para dirigir la campaña contra Engholm, pusiera fin a
sus intentos de calumniar al partido de los Verdes con informaciones
procedentes de los servicios secretos dependientes del ministerio del Interior
de Kiel.
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